VARIAS NOTICIAS
Durante los días 11 y 12 de marzo del pasado año, Comisiones Obreras convocó estas jornadas en Madrid, con objeto de presentar la realidad que se está dando con la expansión de las poblaciones de lobo al sur del Duero y su llegada a la Sierra de Guadarrama, plantear la problemática social que podría suscitarse y abordar una gestión que haga compatible la presencia del cánido con la continuidad sin sobresaltos de la actividad ganadera en el área. Todos estos extremos enmarcados en la futura denominación del espacio como Parque Nacional, con el reto que supone aprovechar los aspectos positivos y recíprocos entre esta figura de protección y la potencial situación de la especie.
Al evento asistieron representantes del sector ganadero, grupos conservacionistas, científicos y expertos en la especie, agentes forestales, representantes de las consejerías del medio natural implicadas, del sector cinegético y de los medios de comunicación. Las comunicaciones abordaron temas relacionados con la gestión aplicada en otras zonas de España con presencia de la especie y el conflicto que se produce frente a las poblaciones rurales. Dada la intensidad de la explotación ganadera en la Sierra de Guadarrama, todos coincidieron en que la reaparición del lobo supondría un problema que habría que abordar de modo preventivo dotando a los ganaderos de medios de custodia adecuados (apriscos, mastines, pastores eléctricos, formación, etc.), reclamándose por parte del sindicato convocante una respuesta adecuada de la Administración a la vista de que la cuestión económica era algo primordial en esta estrategia. A la hora de hablar de la disminución de los daños por la presencia de presas silvestres, se hizo hincapié por la parte científica en que el lobo no preda preferentemente sobre ellas. También se hizo un análisis de las potenciales fuentes de obtención de recursos que los programas comunitarios (PRODER, INTERREG, LIFE, FEDER) pueden suponer en este sentido.
El sector conservacionista insistió en la necesidad de elaborar y aplicar planes de manejo orientados a la conservación de la especie en el largo plazo y en la inclusión de representantes ecologistas en los grupos de trabajo, cuestión que suscitó un pequeño debate en la sala ante el hecho de que hasta la fecha esta circunstancia no se ha venido dando en las reuniones del Grupo de Trabajo sobre el Lobo Ibérico. Ante el planteamiento de reducir la protección de la especie al sur del Duero, los representantes conservacionistas negaron la posibilidad sin la existencia de los mencionados planes de manejo. Asimismo se manifestaron diversas críticas ante el hecho de que el proyectado Parque Nacional no considera zonas tan importantes como Sonsaz, Ayllón, Gredos, Valsaín y Navafría, estas últimas zonas excluidas por Castilla y León, con lo que se potencia el efecto isla del espacio protegido. También se mencionó como más prioritarias para la presencia/conservación del lobo las zonas de Guadalajara y Cuenca que Guadarrama.
Como principal escollo para la recuperación de la especie en esta zona, todos coincidieron en el problema que supone el intenso uso recreativo que una gran población urbana como Madrid y localidades limítrofes realiza de la Sierra de Guadarrama, panorama bastante alejado de las condiciones que el lobo encuentra en buena parte de su área de distribución al norte de la península. Con gran sorpresa de todos los asistentes, el representante de los ganaderos de la sierra manifestó su deseo de la reaparición de lobo dado el tremendo problema que los perros asilvestrados están suponiendo para la mayoría de ellos. Habló sobre el elevado volumen de daños que soportan por estos cánidos, la imposibilidad de actuar sobre ellos por la ilegalidad en que incurrirían, la negativa administrativa a la indemnización y, literalmente, la espera del lobo con los brazos abiertos para que limite la excesiva presencia de perros asilvestrados y les permita resarcirse de los perjuicios económicos gracias a la protección que la especie llevaría aparejada dentro del Parque Nacional. El representante de los ganaderos castellano-leoneses manifestó una actitud ante la especie muy diferente a la de su compañero y al ser preguntado por un asistente respecto a las cifras de lobos indicadas por los ganaderos en Castilla y León, volumen de daños y crispación social que reflejaban los medios de comunicación durante los últimos meses, repuso que para vender la vaca había que engordarla. Las voces científicas insistieron en la necesidad de poner freno a la presión ganadera en este conflicto y buscar el equilibrio en las noticias publicadas en los medios. Durante la intervención del representante del sector cinegético, el ambiente fue algo tenso debido al rechazo suscitado por los planteamientos de los cazadores en buena parte de los asistentes. En definitiva, prácticamente todos estuvieron de acuerdo en la buena noticia que suponía la posible reaparición del lobo en el Sistema Central y su mejor disposición ante esta posibilidad, pero también en el hecho de que pese a la cercanía de poblaciones reproductoras, aún no se había podido constatar la presencia de ningún ejemplar en la Sierra de Guadarrama.
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JORNADAS SOBRE LOBO IBERICO. BIOLOGÍA, ECOPATOLOGIA Y GESTION
Se pretendía, como el propio evento indica, profundizar y poner al día los conocimientos sobre la biología, la ecopatología y la gestión del lobo ibérico y para ello se reunieron en la localidad de San Leonardo de Yagüe, corazón de la Tierra de Pinares soriana, diversos especialistas en la especie entre los días 4 y 6 del pasado mes de abril. Los dos primeros temas fueron abordados particularmente por el naturalista y reconocido experto Luis Mariano Barrientos y por Tomás Yanes, presidente de WAVES. Dentro del apartado de la mortalidad ilegal que sufre la especie, Barrientos indicó la aparente inoperancia de los agentes de la Junta de Castilla y León en la represión de la mortalidad ilegal del lobo frente a la frecuencia de las actuaciones en este campo de los efectivos del SEPRONA de la Guardia Civil; este comentario suscitó un amplio y, en algún momento tenso, debate entre los asistentes del que no se sacaron conclusiones aparentes, salvo manifestaciones relativas a las dificultades que suponían la carencia de medios y la dispersión y abundancia de competencias. Yanes aludió a la continuidad en el empleo del veneno, habiéndose detectado lobos envenenados con estricnina a mediados de los noventa y con casos actuales en perros asilvestrados y domésticos, así como el empleo de arsénico y productos fitosanitarios como carbamatos, organofosforados y organoclorados. Respecto al estado sanitario al menos de la población zamorana, objeto principal de estudio en este campo, no se ha venido detectando una alta incidencia de enfermedades parasitarias, sin casos conocidos sobre las de tipo bacteriano o vírico; hizo especial hincapié en la necesidad para los investigadores de protegerse a la hora de tomar muestras de lobos y en la importancia de extremar sus medidas de conservación y manejo. Posteriormente, un integrante del SEPRONA realizó una exposición de los medios técnicos con que están dotadas sus unidades para afrontar en particular las situaciones de furtivismo.
Jose Ramón Jiménez, de la Sección de Vida Silvestre de Zamora fue el encargado de encuadrar al lobo en su contexto cinegético, aludiendo a su evolución a lo largo de la historia y tratando cuestiones relativas a la biometría y homologación de trofeos de la especie. Los temas exclusivamente de gestión fueron abordados por Jose Manuel Meneses Canalejo y Jesús Palacios Alberti, Directores Conservadores respectivos de los Parques Naturales del Cañón del Río Lobos y del Lago de Sanabria y Jefes de Sección de Espacios Naturales. Se encargaron de revisar la legislación que regula las ayudas y compensaciones a los ganaderos ante los perjuicios que la especie pudiera ocasionarles, poniendo una vez más de manifiesto la disparidad de tratamientos que se da al problema en cada territorio autonómico. Se destacó la importancia que para la conservación del lobo podría tener la aplicación de los llamados “Programas Medioambientales” recogidos en el Real Decreto 708/2002, aún considerando que es necesario complementar las medidas que recoge. También se comentó el futuro Plan de Gestión de la especie en Castilla y León, insistiendo en la consideración de población única de lobos al sur y norte del Duero y la aplicación de medidas de control sobre dicha población por parte de equipos especializados creados por la Administración.
Especial interés suscitó la comunicación relativa al programa de Asistencia a los ganaderos afectados por ataques de lobo al sur del Duero en Castilla y León, presentada por Sofía Losada Palenzuela y Juan Manuel Rodríguez Huidobro, técnicos responsables del mismo. Volviendo a insistir en la consideración de la especie como población única a ambos lados del río y en la necesidad de modificar la Directiva de Hábitats para abordar un Plan de Gestión único, indicaron la fecha de elaboración del mismo como límite para la prestación de este servicio, si bien podría establecerse una prórroga de un año. La finalidad es ayudar al ganadero en la cumplimentación de los documentos necesarios para el cobro de seguros y franquicias, así como realizar labores técnicas de prevención de posibles fraudes en ataques de baja intensidad, incluyendo la necropsia o toma de muestras si se estima necesario. También se redacta un informe pericial sobre el siniestro, incluyendo toda la información en una base de datos que es susceptible de utilizarse en estimas poblacionales y posibles autorizaciones de control de la especie. Para terminar, la audiencia pudo disfrutar del relato de esas situaciones peculiares y a menudo jocosas con las que se encontraban a la hora de ir a comprobar los daños.
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I JORNADAS TRANSFRONTERIZAS “Sierra de la Culebra-P.N. Montesinho”
EL LOBO IBERICO
La localidad zamorana de Riofrío de Aliste, enclavada en el entorno de la Reserva Regional de Caza de la Sierra de la Culebra, acogió los pasados días 20 y 21 de septiembre el primer encuentro entre dos espacios separados por fronteras nacionales pero en los que el lobo no encuentra límites. En este evento se trataron temas relativos a su biología, status provincial y gestión a ambos lados de la frontera, al tiempo que se compartieron experiencias, inquietudes y propuestas entre dos maneras diferentes de plantear la conservación y gestión de la misma especie sobre el mismo territorio, aunque pueda resultar paradójico.
Las I Jornadas Transfronterizas sobre el Lobo Ibérico celebradas en Riofrío de Aliste los días 20 y 21 de septiembre de 2003, fueron organizadas por el Ayuntamiento de Riofrío y el proyecto Servirural de dicho pueblo y patrocinadas por el FEDER de la Unión Europea, la Junta de Castilla y León y el Gabinete de Iniciativas Transfronterizas. Se celebraron con gran éxito de público y una organización esmerada. A su vez se expuso al público la exposición de ASCEL sobre el lobo ibérico en una casa típica restaurada del pueblo. Se desarrollaron varias ponencias sobre aspectos relacionados con el lobo como la comunicación (V. Palacios, biólogo), la situación en Zamora (J. Talegón, biólogo), biología y ecología (J.A. de la Torre, biólogo), la situación en la Reserva Regional de Caza de la Sierra de la Culebra (Jose Luis Vicente, ingeniero técnico forestal) y una muy interesante sobre la gestión del lobo en Portugal y su interés para un turismo sostenible (F. Alvares, biólogo). La importancia del lobo especialmente en una comarca como Aliste, y sus posibilidades de convertirlo en un estímulo para la mejora del turismo rural y el desarrollo de determinadas comarcas se puso repetidamente de manifiesto así como el interés en conservarlo y en el cambio paulatino de la visión que sobre esta especie tiene la población rural. Se realizó también una visita a un corral tradicional de defensa frente al lobo en el Parque Cultural de Riofrío.
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CONGRESO MUNDIAL SOBRE LOBO
(World Wolf Congress 2003)
El Congreso Mundial sobre lobo, organizado por The Central Rockies Wolf Project, se celebró en las Montañas Rocosas (Banff, Alberta, Canadá) entre los días 25 y 28 de septiembre de 2003. Dicho evento reunió a 490 personas de 22 países distintos, de los 46 que ocupa la especie actualmente, para dar a conocer los resultados más recientes de las investigaciones realizadas sobre ecología, comportamiento y manejo. Además, se discutieron aspectos relativos a la conservación de la especie. También se expusieron puntos de vista muy distintos sobre la coexistencia de la especie humana con el lobo y se identificaron cuales son las necesidades prioritarias de cara a las investigaciones futuras.
Al evento asistieron personas que tienen valores distintos respecto a la conservación del lobo como científicos, cazadores, tramperos, rancheros, conservacionistas, educadores y representantes del gobierno. La representación de grupos tan variados y con intereses tan dispares ha enriquecido enormemente la discusión sobre la conservación de la especie.
100 investigadores de todo el mundo presentaron los resultados de sus estudios. Entre los ponentes estuvieron presentes investigadores de países como España, Portugal, Italia, Francia, Alemania, Suecia, Polonia, Rusia, India, Turquía, México, USA, Alaska y Canadá, entre otros. Al congreso acudieron expertos en lobo de gran prestigio internacional como L. Carbyn, D. Mech, P. Paquet o L. Boitani. 6 investigadores españoles se desplazaron hasta Canadá para presentar los resultados de sus trabajos (F. Palacios, J.C. Blanco, L. Lagos, M. Soria, V. Palacios e I. Barja). En total 11 comunicaciones versaron sobre distintos aspectos del lobo ibérico: biometría, comportamiento trófico, depredación, daños a la cabaña ganadera, comunicación olorosa y auditiva, situación de las poblaciones al sur de España, impacto de barreras sobre las poblaciones, posibilidades de supervivencia de la especie y conservación.
El congreso se inició el día 25 con una mesa redonda sobre depredación de ganado por el lobo (International Livestock Depredation Summit). Es el primer congreso sobre lobo en el que se realiza un evento sobre depredación. En la mesa redonda participaron 80 investigadores representantes de 15 países distintos y se expuso información sobre la depredación de ganado por el lobo y las prácticas de manejo en cada uno de los países. El comité organizador del congreso invitó al Dr. Fernando Palacios como único ponente por España en este evento, el cual era cerrado y únicamente podían asistir personas con invitación. Se expusieron resultados muy interesantes, tales como que países como la India son relativamente tolerantes a las perdidas de ganado por los ataques de lobo; mientras que otros países como Canadá y USA son relativamente intolerantes.
Las personas que no pudieron asistir al congreso y están interesadas en adquirir el libro de resúmenes pueden enviar un cheque de $ 20 canadienses o pagar con Visa o Mastercard. Fax: 4036789729.
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SEMINARIO INTERNACIONAL SOBRE LA GESTION Y CONSERVACIÓN DEL LOBO
La Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León convocó en Segovia entre los pasados días 5 y 9 de noviembre a expertos en el lobo procedentes de la mayor parte de los países de Europa con presencia de la especie, con objeto de que ofrecieran sus experiencias a fin de orientar estrategias nacionales y regionales de gestión del lobo de cara a los próximos años. Como objetivo primordial, se marcaba el de reducir la conflictividad social ocasionada por los ataques del cánido sobre el ganado. Según se indicó, los grupos conservacionistas a nivel de la Comunidad Autónoma declinaron su asistencia ante la exigencia de la Junta de que sólo asistiera un representante, pero la realidad es que los retrasos, carencias de información en cuanto a la forma de inscribirse o presentar las comunicaciones y por último la citación por fax un sábado para asistir a una reunión el lunes en la que se decidiría quién representaría al sector conservacionista, movieron a sus representantes regionales a rechazar la asistencia a un evento en el que la selectividad de la asistencia era tan sospechosa y que desde un principio se había visto rodeado de oscurantismo.
El Jefe de Naturaleza de la Unión Europea indicó la necesidad de encontrar un equilibrio entre la conservación de la especie y el impacto que pueda ocasionar en otros intereses, como es el caso de los ganaderos; incluso citó el riesgo en casos extremos para los seres humanos, aunque matizando que estos hechos son algo muy raro. Consideró necesarias unas leyes que permitan controlar esta problemática y evitar el conflicto, viendo razonable que algunos países o regiones soliciten a la Comisión unas directrices generales que les permitan conocer qué acciones compatibles con la legislación europea pueden poner en marcha para abordar el problema. Para ello se está planteando la elaboración de un documento básico que señale unos principios generales para cada país o región de la Unión Europea orientados al control de la población de lobo sin perjuicio de la legislación. Los científicos de la Europa del Este recientemente adheridos plantearon el problema con que se encontrarán ahora dado que en muchos de los países el lobo es una especie cinegética, lo que exigirá un esfuerzo de adaptación a las directivas comunitarias a causa de los diferentes puntos de vista respecto a la conservación biológica en cada uno de ellos, aunque sin duda se encontrará una solución.
Por parte conservacionista, la representación extranjera señaló la necesidad de buscar un equilibrio entre la conservación y el conflicto, mostrando el convencimiento de que en los próximos años asistiremos a una transición desde la conservación hacia una cierta forma de caza y control, pero siempre sobre una población cuyo tamaño permita aplicarlo sin riesgo. En un sentido similar se manifestaron desde el lado español, aconsejando que previamente a la implantación de un plan de manejo se logre un conocimiento básico de la realidad de la población ante la posibilidad de que exista una carencia de datos pese a que la tendencia parezca ser de incremento. Se destacó el avance en el pago de daños y medidas de compensación, aunque considerando este aspecto sólo como un elemento más a tener en cuenta en la gestión del lobo.
El Plan de Gestión del lobo en Asturias fue tema importante dentro del Seminario como ejemplo pionero de la implicación efectiva de los organismos oficiales en la conservación de la especie. La asunción del pago de daños por la Administración del Principado supuso el año 2002 unos costes para las arcas públicas de 580.000 euros, dándose una demora en el pago de unos dos meses desde la denuncia de los hechos. La elevada cuantía de los daños al ganado se considera que ha sido un elemento fundamental para que los cazadores rechazaran la catalogación del lobo como especie cinegética. Se hizo hincapié en la necesidad de poner en valor el lobo como un activo natural que de un modo u otro repercuta positivamente en las economías rurales. En el mismo sentido se manifestó el sector ganadero, que abogó por la indemnización de los daños y el estudio de la posibilidad de que este tipo de medidas se puedan articular dentro de la nueva Política Agraria Comunitaria. Por la representación científica nacional se insistió en que la medida más drástica, que es el control poblacional, debe aplicarse con prudencia, indicando que una extracción máxima de ejemplares del 35% no tiene por qué ocasionar disminuciones importantes en la población. También se destacó la importancia del futuro plan de gestión para Castilla y León, aunque apuntando que no va a resolver todos los problemas y siempre habrá que asumir cierto grado de conflicto.
Este plan fue descrito en su presentación, como un proceso con varias fases que en un primer momento tratará de verificar aquellas zonas que ofrezcan una potencialidad natural para la presencia de la especie por la existencia de presas silvestres. Posteriormente se identificarán las zonas en que las características de la explotación ganadera la hagan compatible con la presencia del lobo. Superponiendo estos criterios y aplicando una zonificación, se intentarán definir las áreas en que se puedan minimizar los conflictos con la ganadería, permitiendo densidades altas de la especie dónde el hábitat las permita y limitando la población dónde el problema no se considere sostenible, pudiendo llegar incluso a la erradicación en casos límite.
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Opinión
EQUIVOCO REFLEJO DEL CONFLICTO EN PRENSA
Si bien la situación parece haberse relajado un poco durante este último año con una mayor objetividad del lado de los redactores y un alejamiento del sensacionalismo por ganaderos y cazadores, que han empleado los medios para encauzar sus, no vamos a dudarlo, legítimas reclamaciones, la forma en que se ha venido presentando la problemática del lobo y sus peculiares relaciones con la ganadería no ha sido el mejor camino para crear un marco de objetividad y sensatez al respecto. No hay que olvidar que los medios llegan a una mayoría de público desconocedor de la realidad de la especie y ante este hecho, la imagen que se forma es única y carente de otras opiniones, cuya divergencia por desgracia las sitúa a menudo lejos del acceso a los altavoces informativos.
El problema pasa no sólo por la calidad y veracidad de las informaciones vertidas, sino también por el escaso dominio de la realidad biológica, social, cultural, numérica e incluso terminológica de la especie por parte de algunos de los profesionales que publican estas noticias, cuando es de suponer que se trata de especialistas en temáticas medioambientales y con una amplia agenda que incluye contactos con expertos en la especie a uno u otro nivel y en una u otra disciplina. En principio no cabría esperar sorpresas en cuanto a la redacción, datos y terminología empleadas, pero es habitual toparse con densidades desaforadas debidas al empleo de unidades de superficie incorrectas, planteamientos infantiles y ridículos respecto al lobo, cifras desorbitantes de ejemplares, actitudes que reflejan auténtico odio, precisiones de técnicos o investigadores que se sacan fuera de contexto aunque sea por error, etc. Aún así, es de destacar que el lobo es una especie presente casi a diario en cabeceras de muchas provincias de su área de distribución y estos casos no pueden tacharse de excesivamente habituales, lo que dice bastante a favor de los profesionales que con frecuencia pueden caer víctimas de interesados en presentar de una u otra manera la información y desfigurar el conflicto a su antojo.
Es muy posible que el tratamiento dado por la prensa al conflicto a lo largo de todo el año 2002 haya contribuido a crear el escenario proclive a la gestión del lobo mediante su control estricto en determinadas áreas al que ahora nos enfrentamos. Y quizá también el sector conservacionista tenga que analizar si ha jugado algún papel poco edificante en este contexto en algún momento y entre todos poner un punto de mesura en una oferta de información a los medios que, al fin y al cabo, configura la imagen y la opinión que la sociedad recibe del cánido. A continuación ofrecemos algunos ejemplos de cómo no debe ser un periodismo medioambiental cuando se trata de reflejar un conflicto.
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Artículos
SITUACION DEL LOBO EN LA PENINSULA IBERICA
Desde la revisión general de la situación del lobo en España realizada por el antiguo ICONA (Blanco et al. 1990), hoy Dirección General de Conservación de la Naturaleza, se han abordado diferentes estudios poblacionales en determinadas áreas peninsulares, en su mayoría por iniciativa de las administraciones autonómicas (Barrientos y Rico 1993, GEA 1993, Barrientos et al. 1995, Alonso et al. 1998, Palacios et al. 1998, Alonso et al. 2001, Llaneza y Ordiz 1999, Muñoz-Cobo et al. 1999, Sáenz de Buruaga et al. 2000, Alonso et al. 2001, Llaneza y Blanco 2001, Llaneza et al. 2001, Llaneza et al. 2002.a, Llaneza et al. 2002.b, Blanco et al. 2001, 2002, 2002a, 2002b, 2002c, Grilo et al 2003). Estos informes abarcan la mayoría del área de distribución conocida, por lo que junto con la información facilitada por investigadores y naturalistas con experiencia en la especie podemos describir con bastante fidelidad la situación de las poblaciones de lobo ibérico en nuestro país y el vecino Portugal.
CASTILLA Y LEON . Es la comunidad con más información disponible por la mayor distribución de la especie y la evaluación que durante los años 2000 y 2001 se llevó a cabo sobre las poblaciones del cánido (Llaneza y Blanco 2001). A la hora de establecer comparaciones con el censo de 1988, debe tenerse en cuenta que la metodología aplicada ha sido distinta en cada ocasión, siendo más estrictos los criterios empleados a la hora de determinar la existencia de una manada y su status reproductor y difiriendo también el número de ejemplares asignado a cada una. Por otra parte, se ha contado con la inestimable ayuda de la información obtenida mediante radioseguimiento. Se considera que el número de manadas existentes sería superior a las detectadas, hasta 180 según el informe, por no haberse podido localizar todas debido a las limitaciones de medios, tiempo y, por supuesto, la dificultad de detección del predador; la diferencia entre el total indicado más adelante y el desglose provincial expuesto en el cuadro se debe a que algunas extienden sus territorios por más de una provincia.
Manadas Reproducción *
Seguras Probables Segura Probable
LEON 37 11 24 15
ZAMORA 30 9 24 4
SALAMANCA 1 1 1 0
PALENCIA 22 6 17 7
VALLADOLID 8 4 10 1
AVILA 1 1 1 0
SEGOVIA 3 2 3 1
BURGOS 17 7 12 4
SORIA 2 3 1 3
* Las posibles disparidades que pudieran observarse con las cifras de la columna anterior se deben a la falta de información concluyente sobre reproducción en algunas manadas y a la extensión del estudio durante dos años.
El lobo ocupa en la actualidad unos 75.200 km2 de la comunidad autónoma, un 35% de superficie más respecto a 1.988 y de 800-1.100 ejemplares en ese año se ha pasado a un rango de 1.000-1.500. El número de manadas detectadas sería de 149, 107 seguras y 42
probables, frente a 159 en el anterior estudio, estimándose que la situación ha permanecido estable al oeste y norte de la comunidad con un incremento en la expansión al sur del río Duero, dónde se habrían establecido 15 manadas nuevas y habiendo aumentado la densidad en la llanura cerealista. La expansión de la especie hacia el este parece continuar severamente limitada, al menos en lo que al País Vasco se refiere como se expondrá más adelante. No existen noticias ciertas en la zona de Fuenteguinaldo (Salamanca) aunque se mencionan avistamientos y daños en 2001 y el atropello de un ejemplar en El Bodón el año anterior. Se mantienen las áreas de máxima densidad en el noroeste de Zamora y franja subcantábrica de las provincias de León y Palencia; el área correspondiente de Burgos no aparece incluida en el informe como de máxima densidad, mientras que sí lo hacía en el anterior.
Los problemas que afectan a la especie han sufrido escasas variaciones con respecto a la situación de hace 14 años. Los daños sobre el ganado siguen siendo la principal causa de conflicto y el factor fundamental que limita la ocupación por la especie de áreas aptas para su presencia. Sería el caso del norte de Salamanca, dónde la explotación de ganado bravo extensivo con un elevado valor económico y unas peculiaridades de manejo que lo hacen muy vulnerable, parece estar suponiendo una fuerte presión sobre la especie y una barrera que impide su expansión hacia enclaves con hábitats favorables situados más al sur y de los que ha desaparecido en las últimas décadas. La problemática está presente en buena parte del territorio autonómico, si bien en algunos casos alcanza especial virulencia como ha venido ocurriendo en Sayago (Zamora), Las Omañas (León), el noroeste de Soria, la Maragatería (León), las Arribes del Duero (Salamanca) o el Cerrato palentino, viéndose agravada por la progresiva escasez de muladares accesibles, que en provincias como León prácticamente han desaparecido y la falta de atención con que se pastorea el ganado en muchas zonas loberas. La reciente presencia y expansión hasta Segovia y Ávila también podría convertirse en un conflicto futuro por la intensa actividad ganadera que se da en ambas provincias, habiéndose producido numerosos ataques últimamente, especialmente en torno a la Sierra de Ávila.
Con excepción de Zamora, los datos son poco exactos pero el coste de los daños se estima en unos 600.000 euros, sin cifras concretas de reses afectadas. La Consejería asigna a esta provincia 153 ataques en el período enero-noviembre de 2003, con unas pérdidas de 511 cabezas de ganado. Los ataques de perros suponen un problema añadido en buena parte de Zamora (Sayago, Tierra del Vino, La Guareña), Soria (Sierras de Urbión y Cebollera) y Salamanca (Vitigudino, El Manzano), en particular estas últimas provincias por la confusión que generan a la hora de investigar los ataques en áreas con tan escasa presencia de la especie, pero se vienen dando casos en todo el territorio autonómico. En cualquier caso, parece evidente la implicación de perros en la autoría de buena parte de los ataques sobre el ganado como han puesto de manifiesto investigaciones tanto dentro como fuera de nuestro país (Llaneza et al 1997, Boitani 1983, Boitani y Fabbri 1983); la propia Consejería de Medio Ambiente estima que sólo la tercera parte de los daños al sur del Duero son atribuibles a los lobos, considerando que en el territorio de Zamora al sur del río los responsables habrían sido los perros en el 50% de los casos durante el año 2002. Resulta peculiar la situación de la Sierra de Guadarrama, enclave dónde los ganaderos prefieren la presencia del lobo ante la intensidad de los daños por perros asilvestrados, pese a que se prevé una alta incidencia si se diera el caso; la vuelta de la especie les permitiría beneficiarse del control que esta ejercería sobre los cánidos de origen doméstico, tremendo problema en la actualidad que no pueden gestionar por limitaciones legales, así como de la compensación económica por las pérdidas en sus rebaños dentro del territorio del futuro Parque Nacional. Durante las jornadas celebradas a comienzos de año sobre la declaración de este enclave y el posible regreso del lobo, se puso de manifiesto el inadecuado tratamiento que se está dando al conflicto en los medios de comunicación, cuando el representante de los ganaderos al ser preguntado sobre las cifras de 3.000 lobos en toda Castilla y León dadas por los sindicatos en prensa manifestó que “si la vaca no se engordaba, no se vendía”.
Sólo los daños producidos en espacios protegidos son cubiertos por la Administración, que se acoge al artículo 6 del Decreto 506 de la Ley de Caza de 1971 para hacer responsables a los titulares de cotos de los daños ocasionados por especies cinegéticas. La Orden de la Consejería MAM/539/2003, de 29 de abril, regula las ayudas por el lucro cesante y los daños indirectos que sufre el propietario ante la disminución de ganancias hasta que repone su rebaño, compensando la diferencia entre el precio de tasación que abonan las aseguradoras por cabeza de ganado gravemente herida o muerta y los precios acordados con las Organizaciones Profesionales Agrarias, concepto por el que se han desembolsado 54.793,76 euros durante el presente año; en la actualidad el baremo establece 95 euros para ovejas de carne y 125 euros si son de leche para aquellos ganaderos que hayan suscrito el correspondiente seguro que les da derecho a la percepción de indemnizaciones. También la Orden de 26 de noviembre de 2002 contempla la cobertura del pago de la franquicia del seguro, cuya cuota de suscripción es generalmente financiada por las entidades bancarias que tramitan el cobro de las ayudas de la Política Agraria Comunitaria.
Como aspecto paradójico de esta situación está la protección que la Directiva de Hábitats supone para el lobo al sur del Duero pero sin cubrir los daños por parte de las administraciones, con el consiguiente recrudecimiento del conflicto con los ganaderos que han venido reclamando que las patrullas de control establecidas recientemente al sur del Duero eliminen todo lobo que detecten en su ámbito de actuación, se considere o no problemático, así como el confinamiento de la especie en áreas tradicionales con recursos suficientes para albergarla sin interferir con la explotación ganadera. Estas actuaciones dieron lugar a la captura de 4 lobos conflictivos y más de 20 perros incontrolados entre el último trimestre de 2002 y el primer trimestre de 2003. En la propia Directiva se incluyen medidas excepcionales que permiten actuar sobre la especie en determinadas circunstancias, algo que se ha venido realizando en los últimos años incluso mediante batidas que han supuesto la muerte de ejemplares que se estaban reproduciendo y retirada de camadas por parte de la guardería, con la consiguiente presentación de denuncias ante los organismos competentes de la Comisión Europea desde varias asociaciones conservacionistas.
Las conclusiones del seminario celebrado en Segovia entre los pasados días 5 y 9 de noviembre apuntan hacia un plan de gestión de la especie que se pondría en marcha dentro de un año y en el que se aplicarían medidas de control de la población en los territorios al sur del Duero al considerar que se trata de una población continua respecto de la ubicada al norte de la Comunidad Autónoma; los grupos conservacionistas de ámbito regional vinculados con la conservación de la especie declinaron su asistencia ante los retrasos y la forma en que fueron convocados y han manifestado su rechazo a estos planteamientos. También se indicó la continuidad de la asistencia técnica a los ganaderos afectados por los ataques al sur del Duero en toda la Comunidad Autónoma. El proceso de expansión que parece vivir la especie y el apoyo de buena parte de los asistentes a la aplicación de medidas de control en poblaciones susceptibles de ocasionar conflictos estarían impulsando una gestión zonificada por la que la Comunidad se dividiría en áreas en función de la calidad del hábitat y el conflicto con la ganadería, determinándose el número de ejemplares que podría mantener cada una, procediéndose a su regulación e incluso erradicación en territorios excesivamente problemáticos. El potencial beneficio económico que la extracción de ejemplares podría reportar a las poblaciones rurales es un aspecto contemplado en este escenario cinegético.
Los datos de mortalidad disponibles arrojan una media de 144 lobos muertos al año para un período de cuatro años, cifras que en la mayor parte de las provincias serían muy superiores por la menor detectabilidad de la mortalidad ilegal; en este sentido, se considera que esta situación se ha agudizado a causa de la menor disponibilidad de implicados o testigos de actos furtivos a relatar estos hechos, circunstancia que no se daba durante el anterior estudio en 1988, cuando era sencillo obtener informaciones sobre furtivismo sin ocultación alguna. El siguiente cuadro refleja los datos de mortalidad disponibles entre 1998 y 2001, si bien en alguna provincia se incluyen casos de 1997 y la mayor parte de ellas aportan información hasta principios de 2002, aunque en ocasiones a falta de recibir los datos oficiales de los cotos de caza durante la temporada que finalizó en esas fechas. Las capturas ilegales se produjeron sobre todo a tiros y en la columna “veneno” se hace referencias a casos sospechosos sin confirmar, algo que sólo se consiguió en un caso.
Datos de mortalidad Capturas
legales Capturas
Ilegales Atropellos Veneno Otras
causas Desconocido
Leon 37 75 19 5 2 5
Zamora 46 53 29 1 1 3
Salamanca 0 1 3 0 0 2
Palencia 64 41 14 0 0 4
Valladolid 1 13 16 2 0 0
Avila 0 0 0 0 0 0
Segovia 0 2 4 0 0 0
Burgos 23 77 13 1 5 2
Soria 0 5 2 1 0 4
Durante las últimas tres temporadas fue autorizada la caza de 59 ejemplares en los territorios al norte del Duero. Las batidas autorizadas con posterioridad a los ataques se han incrementado de manera notable, habiéndose revelado bastante ineficaces en sus resultados, aunque se tiene la sospecha de que en muchos casos el número de ejemplares abatidos ha sido superior al declarado y correspondiente a los precintos asignados por la administración, que sólo durante el último año ha autorizado 63 batidas en la provincia de Zamora. En la temporada 2001-2002, el número de precintos fue de 28 para Burgos y de 19 para Palencia. En bastantes casos, como sucedió hace unos
meses en un área cercana a Villalpando (Zamora), no se da la suficiente justificación respecto a la intensidad de los daños pero se autoriza una elevada extracción de ejemplares, concretamente cuatro precintos para un área ocupada por una manada con daños anecdóticos.
Uno de los factores cooperantes en la mortalidad ilegal de la especie ha sido un incremento bastante generalizado en el empleo del veneno, particularmente en las provincias de León, Burgos y Soria con el riesgo que supone para otros carnívoros en peligro que comparten el hábitat con el lobo, como sucedió en el año 2000 con un oso pardo en los Ancares. El problema de la mortalidad ilegal se ha venido dando con mayor intensidad en León (La Maragatería, La Cepeda, Las Omañas ) y Burgos (centro y norte provincial, Valdebezana-Losa, Cuevas de Amaya), pero todas las provincias de la comunidad han registrado casos. Son especialmente graves por la consideración del lobo como especie protegida en áreas con elevado potencial expansivo hacia otras aptas para su presencia, los acontecidos en los territorios al sur del Duero como Segovia, con una mortalidad esporádica habitual en las últimas décadas o Ávila y Salamanca, dónde la escasa o reciente presencia no ha impedido los rumores de lobos muertos. Lo mismo sucede en las zonas de expansión hacia el este como Burgos o Soria, dónde se estima que la mortalidad podría ser mucho mayor que la detectada, ya de por sí elevada. Aunque hace varios años que se viene comentando, en la actualidad parece confirmarse la presencia de “mafias” organizadas que se han venido dedicando al comercio de trofeos de ejemplares abatidos en algunos puntos de Burgos y Palencia, habiendo sido detenidos dos de estos individuos por miembros del SEPRONA en la localidad de Cuevas de Amaya (Burgos) en plena acción furtiva. En cualquier caso, la impunidad de estas acciones es escandalosa y el número de denuncias por captura furtiva de lobos meramente testimonial y mayoritariamente formuladas por esta unidad de la Guardia Civil, siendo inusual que de ellas se deriven consecuencias graves para los implicados. Por desgracia, otra forma “cultural” de mortalidad que en el pasado suponía un elevado porcentaje en la disminución de las poblaciones como es la retirada de camadas, se ha venido dando últimamente en Las Omañas (León), Sayago (Zamora) y una zona limítrofe entre Burgos y Palencia, conducta con tendencia a desaparecer aunque las actuaciones administrativas antes reseñadas parezcan indicar lo contrario.
También en las Reservas Regionales de Caza y algunos espacios protegidos se está llevando a cabo un control bastante intenso de las poblaciones por parte de la guardería, siendo el número de capturas muy elevado en relación con el volumen de daños que sufre el ganado, relativamente bajo si se compara con otras zonas de la comunidad o con períodos de tiempo anteriores. Estas situaciones vienen dándose desde hace tiempo en enclaves como las Reservas Regionales de Caza de Riaño y Mampodre (León) o el Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente del Cobre (Palencia), en este último con la declarada intención de proteger al oso ante riesgos como el veneno; no existen cifras ciertas de mortalidad en estos espacios protegidos pese a las reiteradas peticiones, dándose este oscurantismo incluso para los técnicos que trabajan para la Administración. Aún careciéndose de datos actuales, se estima que durante el período 1990-95 pudieron ser eliminados hasta 25 ejemplares en las Reservas Regionales de Caza de Urbión y Cameros, intensa persecución que ya se daba en la zona desde tiempo atrás. Como contrapunto está el caso de la Sierra de la Culebra, dónde se siguen obteniendo las mayores densidades de lobos y los mejores trofeos de ciervo de la península, continuándose con la subasta de ejemplares, cuatro en la actualidad, práctica que sigue suscitando amplias protestas en diversos ámbitos desde hace años. La situación que se da en la reserva zamorana contrasta con la de otras reservas con una persecución hacia la especie aparentemente más intensa, dónde algún lote de caza fue difícil de subastar ante la escasa calidad de los ejemplares que se podrían abatir. Recientemente ha sido autorizada la captura de 7 lobos en el Parque Nacional de Picos de Europa, cupo que en principio estaría compuesto por 4 individuos en la zona asturiana, 2 en la cántabra y 1 en la leonesa; habiendo estimado las administraciones la presencia de 20 lobos en el territorio del Parque Nacional, las cifras coinciden con el porcentaje máximo del 33% que podría eliminarse sin que, según los expertos, se llegue a poner en peligro la población, pero otras fuentes estiman que su tamaño es inferior a esa cifra.
Las alteraciones del hábitat supondrán con seguridad futuros impactos en toda el área de distribución de la especie en la comunidad autónoma. Al ya habitual escenario de incendios estivales, con especial incidencia en las comarcas leonesas de La Cabrera, El Bierzo y la Sierra del Teleno, hay que añadir las redes de autovías, autopistas y trenes de alta velocidad de reciente construcción y actualmente en proyecto o ejecución en todas las provincias, especialmente en Burgos, León, Palencia y Zamora. La formación en un futuro próximo de una auténtica tela de araña viaria en la Comunidad Autónoma se viene planteando desde hace años como un riesgo potencial para la movilidad y la salud genética de las poblaciones. Estudios realizados mediante radiotelemetría han confirmado el empleo por los lobos de pasos para vehículos en autovía, pero también han indicado que la acumulación de barreras puede traer problemas tanto para el lobo como para otras especies, en particular las de gran porte. Semejante escenario también hace prever que los atropellos continuarán siendo otra amenaza para la especie; Zamora y Valladolid serían las provincias más afectadas cuantitativamente, pero también en otras de reciente y escasa presencia como Segovia y Salamanca se han dado casos. En esta última los datos son confusos, al igual que los relativos a presencia y reproducción en zonas como el entorno de Guijuelo, Fuenteguinaldo, Sierra de Francia, Arribes del Duero y límites con Ávila.
Como colofón a este repertorio de factores que definen los peligros que afronta el lobo, en los últimos tiempos se han incorporado dos nuevos elementos de riesgo cuyo impacto en el hábitat parece bastante evidente. Por una parte estarían los vallados cinegéticos, modalidad de gestión que se viene implantando con reciente frecuencia en Zamora y León tras su proliferación en otras comunidades del sur de la península, habiendo facilitado mucho la gestión cinegética con los lógicos efectos en los rendimientos de la actividad, pero que han traído aparejadas una serie de consecuencias medioambientales (Palacios et al. 1999). De modo preliminar, se considera que podría verse afectada la variabilidad genética de las poblaciones de ungulados con esta forma de gestionar el espacio cinegético. Junto con el deterioro de la vegetación por sobre-herbivorismo y la alteración de su estructura, la mortalidad directa por colisión y el efecto barrera son evidentes, este último en particular para la gran fauna. En el caso del lobo u otros predadores, no es necesario explicar la facilidad de persecución y captura que el empleo de estos vallados permite. El hecho es particularmente grave cuando se da en los escasos bosques isla de la meseta cerealista, indispensables como refugio de las escasas manadas que allí habitan y que suelen tener una extensión tan reducida que su viabilidad como refugio para el lobo desaparecería en la mayoría de los enclaves con el uso de las mallas cinegéticas. Como factor negativo añadido, los parques eólicos activos, en construcción o proyectados son cada vez más frecuentes y planificados sin consideración de requerimientos ambientales o de la propia legislación, siendo las provincias más afectadas Burgos en su zona norte, Zamora y León. No se trata sólo del impacto paisajístico que ocasionan, debe tenerse en cuenta que la instalación de los aerogeneradores supone la apertura de grandes vías de acceso para los elementos de transporte de gran tonelaje necesarios y la extensión de líneas de evacuación de la energía generada; puede imaginarse la gran superficie de hábitat afectado que requiere la ubicación de un parque eólico, con el agravante de que estas actuaciones suelen llevarse a cabo en áreas de bastante pendiente y en la mayoría de los casos con una elevada calidad ambiental.
CASTILLA-LA MANCHA
Con anterioridad a fechas recientes, la última referencia de reproducción de la especie en la provincia de Guadalajara fue una camada de 3 lobeznos premiada por la Junta de Extinción de Animales Dañinos de la provincia y capturada en la Sierra de Altomira, término de Albalate de Zorita, en 1955. En los primeros años 70 es abatido un lobo en la zona de Majaelrayo por Eduardo Trigo de Yarto. La siguiente noticia se da a comienzos de 1973 con una serie de ataques al ganado en varias localidades de La Alcarria, siendo abatido un ejemplar en la Reserva Nacional de Sonsaz a finales de 1975. El autor de esta comunicación falló al disparar sobre otro individuo en la zona de El Tamajón en febrero de 1976 y las citas de presencia en aquel entorno fueron frecuentes en esas fechas. Los daños sobre el ganado volvieron a repetirse a finales de 1987 en la Sierra de Ayllón sin que desde entonces hubiera vuelto a saberse nada del cánido hasta finales de los años 90, con diversas citas de ataques y mortalidad de ejemplares.
Durante el período 1999-2000 los daños por ataques al ganado alcanzan elevadas proporciones, con la lógica problemática social. Ante esta situación, la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente contrata un estudio sobre la presencia del lobo en la provincia (Blanco et al 2001) que en una primera etapa se desarrolla durante los años 2000 y 2001 y a cuyo término se considera que la existencia de ejemplares era debida a la reciente expansión de la especie desde las provincias vecinas de Segovia y Soria. Es estimada la presencia de dos manadas estables en la zona de Atienza-Sigüenza, una reproductora en el entorno de Jadraque y otra en Sigüenza (Sierra Ministra) sin reproducción confirmada. En la zona de Molina de Aragón-Alto Tajo se considera la existencia de ejemplares divagantes. Las cifras de daños incluyen la totalidad de los ataques registrados durante los dos años del estudio, sin discriminar a qué tipo de cánidos pertenecen, y serían de 46 y 59 ataques respectivamente, que afectaron a 424 y 878 cabezas de ganado, mayoritariamente ovino y caprino. El volumen económico alcanzó 30.044 y 66.938 euros para cada período anual. Los rumores de mortalidad fueron abundantes, pero sólo fueron merecedores de credibilidad los que apuntaban a la captura de un lobo en la zona de Atienza-Sigüenza en 1997 y otro entre Corralejo y Colmenar de la Sierra (Segovia) en enero de 2000.
La continuidad de los trabajos durante el año 2002 (Blanco et al. 2002a) reveló una severa disminución de los indicios, ataques al ganado y avistamientos en la zona de Atienza-Sigüenza, que sí se producirían en la de Molina de Aragón (Villel de Mesa, Maranchón). También se han dado casos de daños y avistamientos en localidades del suroeste de Zaragoza y oeste de Teruel próximas al límite con Guadalajara. Ante este panorama, se cree desaparecida la manada estable de Atienza-Sigüenza, aunque podría verse algún individuo de forma esporádica; los rumores de muerte ilegal de un ejemplar en la localidad de Hiendelaencina a comienzos de 2002 podrían estar detrás de esta regresión. En la actualidad sólo se considera la presencia estable de un grupo al norte de Molina de Aragón, sin confirmación de reproducción. El número de ataques durante este año se cifró en 23, con 329 cabezas de ganado y 22.013 euros de pérdidas. Pese a la aparente disminución de población, el informe la plantea como habitual en procesos de recolonización de territorios y ve previsible la estabilización de la especie en estos núcleos iniciales dentro de la provincia y en otros a la vista de la calidad del hábitat que ofrece al cánido por la cobertura vegetal, escasez de población humana y abundancia de recursos silvestres.
La explotación cinegética del lobo en la Comunidad Autónoma viene siendo prohibida por las sucesivas Ordenes de Vedas desde 1986 y se encuentra incluido en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas (Decreto 33/1998, de 5 de mayo) en la categoría de “en peligro de extinción”, por lo que es preceptiva la elaboración de un plan de recuperación de la especie. La virulencia que el conflicto ha alcanzado desde el 2000 empujó a la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente a la adopción de medidas que se plasmaron en la Orden de 28-11-2001, regulando ayudas que compatibilizaran la explotación ganadera con la existencia de poblaciones de cánidos silvestres que abarcaban la mejora de corrales y vallados, la subvención a la compra de mastines y la cobertura de la franquicia del seguro ganadero por daños. Durante el año 2002 estas ayudas fueron dotadas con 150.000 euros.
Respecto a la situación en las otras dos provincias con noticias relativamente recientes sobre la especie, los estudios llevados a cabo a raíz del convenio entre la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Palacios et al. 1998) manifestaron la extinción de la especie en el territorio de Sierra Morena (Ciudad Real) durante la década de los años 80. Una posterior investigación (Blanco et al. 2002b), consideró improbable la presencia de la especie, aunque existirían evidencias de individuos procedentes de la población asentada en la vertiente andaluza de la sierra. En la provincia de Cuenca, los últimos datos de mortalidad cierta son del año 1960. Con posterioridad, se producen daños al ganado en 1997, abatiéndose supuestamente un lobo en febrero de 1998, unos 30 km. al este de Cuenca capital. Las noticias se repiten entre 2000 y 2001, pero los estudios encargados por la Consejería (Blanco et al. 2002c) en la provincia no permitieron constatar la presencia de la especie.
ARAGON
No existe constancia de la presencia de grupos reproductores en la Comunidad Autónoma, aunque en los años 90 se dieron al menos dos casos de lobos muertos en Teruel y Zaragoza y de avistamientos en la provincia de Huesca, considerándose que se trataría de individuos en dispersión. A partir del año 2000 se empezaron a producir avistamientos, daños y rumores de muerte ilegal en territorios aragoneses próximos al límite con Guadalajara, lo que podría tener relación con el grupo establecido en el norte de esta provincia, situación que se estima como adelanto de una posible recolonización por la especie.
SIERRA MORENA
Los trabajos promovidos en 1.988 (Blanco et al. 1990) por el antiguo ICONA llevaban a considerar la presencia de entre 7 y 12 grupos familiares de lobos en Sierra Morena, distribuidos entre Sierra Morena Oriental (Parques Naturales de Despeñaperros, Andujar y Cardeña-Montoro) y Central (Parque Natural de Hornachuelos), dando a la especie por extinguida en el sector occidental y contemplando como problemática su conservación si persistían los factores de riesgo que habían llevado a esta población, numerosa en tiempos, a una reducción tan intensa. La aplicación de la Directiva de Hábitats empujó a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha a emprender estudios sobre las especies consideradas prioritarias, entre las que se encontraba el lobo, por lo que en 1995 se emprendió un proyecto de investigación (Palacios et al. 1998) que diera luz sobre su situación en aquel momento. Los trabajos se ampliaron a la vertiente andaluza de la sierra con objeto de asegurar los resultados, indicando la extinción de la especie en Sierra Morena. En 1997 se firmó un convenio entre la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y la Universidad de Jaén con el mismo objetivo que la administración castellano-manchega, confirmando la presencia de la especie en las áreas indicadas y añadiendo el Parque Natural de la Sierra Norte de Sevilla, al tiempo que se indicaban otras citas entre estos espacios protegidos. De este estudio partieron las bases para el plan de conservación de la especie (Muñoz-Cobo et al. 1999) en territorio andaluz y ya en 2001 se cifró la población en 9-11 grupos familiares, insistiendo en la necesidad de adoptar medidas que limitaran los factores de riesgo que afrontaba. Otras fuentes (Grande del Brío 2000) estiman en 8-10 las parejas reproductoras en Sierra Morena y la reproducción de al menos 5-7 parejas cada año en el período 1990-99 y desde el equipo del CSIC que desarrolló el estudio entre 1995 y 1998 se manifiesta que las últimas muertes constatadas se produjeron en 1983 y 1988 y estima la fecha tope de extinción en 1991 (Palacios et al., en prep.), conclusiones obtenidas tras un análisis de regresión de la mortalidad cinegética.
La discusión sobre la extinción o presencia del lobo en Sierra Morena ha sido objeto de amplias y con frecuencia agrias polémicas durante los últimos años en todo tipo de medios, seminarios y congresos. Recientemente se publicó una fotografía tomada por los equipos de investigación sobre el lince en la Sierra de Andujar mediante trampeo con cámara fotográfica en la que aparecían dos ejemplares juveniles de cánidos que se identificaban como lobos, aunque conocedores de la especie han manifestado sus dudas de que fueran tales y otros investigadores insisten en la existencia de la especie. Va siendo hora de que se aclare de una vez por todas la realidad de la situación y se termine con el desperdicio de tiempo, dinero y energías que esta situación viene arrastrando desde hace tanto tiempo.
No hace falta insistir en la calidad del hábitat de Sierra Morena para la especie con independencia de que el manejo cinegético intensivo incluya, junto con la superpoblación de ungulados, una serie de elementos que pueden considerarse regresivos para su futuro en el territorio: facilidad de control que suponen los vallados cinegéticos, proliferación de pistas de acceso a cualquier rincón de la sierra e imposibilidad de supervisar las actividades que se desarrollan en el interior de las explotaciones. En lo relativo a la mortalidad, los investigadores aluden a un ejemplar abatido en Córdoba de forma ilegal en 1995, una hembra preñada muerta en Jaén en 1998 (en opinión de algún investigador que ha visto la piel se trata de un perro, aunque los análisis genéticos de la Universidad de Jaén parecen revelar lo contrario) y un macho atropellado en la misma provincia en el año 2000. Por otra parte, la Consejería de Medio Ambiente refiere en junio de 2001 tres casos de mortalidad en los dos años anteriores, dos por atropello y otro probablemente envenenado.
No se dispone de cifras de daños a la cabaña ganadera, si bien en los últimos tiempos nunca fueron demasiado elevados debido a la intensa despoblación de la sierra y con ella la rarefacción de la explotación ganadera. Pese a que en círculos cinegéticos se ha comentado la excesiva presión que los lobos ejercieron en alguna zona de la sierra en los años en que era considerada cinegética, no se tienen noticias de conflicto por el potencial choque del cánido con los intereses de los cazadores en la actualidad. La especie se encuentra estrictamente protegida tras la publicación del Decreto 4/1986 de 22 de enero e incluida en el Libro Rojo de los Vertebrados de Andalucía con la categoría de “en peligro crítico”, por lo que la única medida de gestión de la especie sería la indemnización de los daños sobre el ganado. No se conoce el desarrollo actual que pueda tener el plan de conservación, si bien las bases inicialmente desarrolladas hacían hincapié en la necesidad de abordar medidas para afrontar los problemas de conservación de esta población, en particular las bajas por la acción del hombre y contemplaban la designación de zonas de especial conservación.
PAÍS VASCO
El lobo no aparece en el Decreto 167/1996, de 9 de julio, por el que se regula el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas de la Fauna y Flora, Silvestre y Marina. Publicado en el Boletín Oficial del País Vasco nº 140, del 22 de julio de 1996. Por tanto, el status de la especie en la Comunidad Autónoma es de “no amenazada”.
Según la situación descrita en el trabajo promovido por el ICONA (Blanco et al. 1990), la especie sólo aparece esporádicamente en Álava (donde se abaten dos ejemplares en 1987), sin datos para Vizcaya. Sin embargo, un trabajo más reciente (Sáenz de Buruaga et al. 2000) habla de la presencia más o menos regular, a partir de mediados de los 80, en la comarca vizcaína de las Encartaciones y en menor medida en las alavesas de Salvada, Guibijo y Valdegovía, siendo a partir de comienzos de los 90, cuando la presencia se va haciendo más frecuente, “teniendo en el momento actual una presencia prácticamente continua durante todo el año en las zonas indicadas” (Sáenz de Buruaga et al. 2000). Estos autores aportan un mapa de distribución en la Comunidad Autónoma del País Vasco pero no aclaran la existencia de grupos reproductores. Por lo que sabemos, no hay hasta el momento confirmación de reproducción en el País Vasco (o al menos no conocemos ninguna referencia), por lo que el área de distribución no parece haber sufrido cambios notables en la última década (si utilizamos criterios comparables, como la distribución de la reproducción).
Este hecho puede no ser tan sorprendente si tenemos en cuenta la política de la administración vasca en cuanto al lobo en el ámbito de su territorio: no admitir la presencia o el asentamiento de grupos y poner no pocos medios en lograr este objetivo. Esta región tiene el triste privilegio de ser, probablemente, (con algunas provincias de Castilla y León) la que más esfuerzos invierte en perseguir y eliminar a la especie, no dudando en ocasiones en intervenir en zonas limítrofes de Burgos cuando las batidas han sido autorizadas en territorio vasco, con el vergonzoso consentimiento (a posteriori) de las autoridades burgalesas en la materia. En este sentido, podemos recordar el triste episodio de la primavera del 2003, en que se abatió una hembra lactante en el límite de Álava y Burgos (contraviniendo, entre otras, la Ley 4/89).
De lo que no cabe duda, por otro lado, es de que se cazan lobos regularmente en los últimos años en Vizcaya y Álava, y de que el número de ejemplares abatidos ha ido en aumento: entre enero del 87 y agosto del 97 se abaten 28 ejemplares (Sáenz de Buruaga et al. 2000), y esta parece ser la tónica también en los últimos años. Podemos hablar, quizá, de un intento de expansión en los años 80 y 90 de los lobos hacia el País Vasco y Navarra, efectivamente abortada con bastante éxito por la administración del País Vasco. Hasta el momento, que sepamos, no se ha producido una discusión abierta sobre los motivos de esta política, que no dudamos que puedan existir, pero que permanecen, al parecer, ocultos.
En Sáenz de Buruaga et al. (2000) se aportan también datos sobre daños adjudicados al lobo en las tres provincias vascas y el importe pagado en su concepto: un total de 433 cabezas (322 de ovino, 29 de caprino, 59 de vacuno y 23 de equino) lo que supuso algo más de 10 millones de pesetas para el trienio 94-96.
Por último, no deja de resultar paradójica la consideración de No Amenazada en el catálogo, para una especie con “una presencia prácticamente continua durante todo el año” y sin grupos reproductores estables conocidos. Desconocemos los criterios de adjudicación de categorías en el catálogo vasco, pero si éstos se aplican a poblaciones, su gestión debe estar sujeta a coordinación con Castilla y León, pero este es un término con un estrecho contenido para estas administraciones.
ASTURIAS
Asturias es, sin duda, la región que dispone de un mejor conocimiento de la evolución de sus núcleos loberos desde los años 80, y es pionera, además, en dos aspectos: el pago de indemnizaciones por daños, que se efectúa en toda la región desde el año 1991 (en parte de la región desde 1986) y por ser la única región que posee, hasta el momento, un Plan de Gestión de la especie.
García-Gaona et al. 1990 (en Blanco et al. 1990) estiman 16-20 grupos en 1986 para Asturias y realizan un prolijo estudio sobre los daños a la ganadería, mortalidad, abundancia y algunos parámetros demográficos. Estos autores detectan 73 ejemplares muertos en el periodo 1980-1986 (10 ejemplares de media al año), y los daños al ganado supusieron en 1986 un total de casi 44 millones de pesetas sobre 1.298 reses supuestamente muertas por los lobos en la región, de los que se pagaron aproximadamente un 50% por producirse en terrenos gestionados por la administración (reservas y cotos gestionados por la administración y zonas libres). A partir de 1991, con la entrada en vigor de la nueva Ley de Caza del Principado de Asturias, la administración se hace cargo de los daños atribuidos al lobo en toda la región.
Por su parte, Llaneza (1997) realiza una síntesis sobre la situación y evolución de la especie hasta 1995, incluyendo datos sobre daños y mortalidad, basándose en gran parte en datos inéditos pero disponibles en la administración. Para el periodo 1986-1995 este autor no encuentra diferencias apreciables en el área de distribución ni en el número de camadas localizadas (o al menos achaca las diferencias encontradas más a cuestiones metodológicas que a cambios reales): el número estimado de grupos es de 18 en 1986 y de 15 en 1995 (con un máximo de 21 en 1993). En cuanto a la mortalidad, este autor aporta datos de 155 ejemplares muertos en 1986-1991 y 1993-1995. lo que supone una media de 17 lobos al año (sólo los casos seguros). En cuanto al número de expedientes por daños tramitados, de reses afectadas y de cuantía pagada, no se aprecian cambios significativos para el periodo 1991-1994. La cuantía media anual para ese periodo fue de casi 49 millones abonados, de un total de 1234 expedientes positivos (entre 1600 y 1900 reses afectadas al año, siendo el equino el tipo de ganado más afectado). Como ve

