sábado, 05 de mayo de 2007

GESTION DEL LOBO IBERICO

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GESTIÓN DEL LOBO IBÉRICO (Canis lupus signatus
CABRERA, 1907), EN LA RESERVA REGIONAL DE CAZA
«SIERRA DE LA CULEBRA» (ZAMORA)
J. L. VICENTE1, M. RODRÍGUEZ2 Y J. PALACIOS2
1. Consultor privado. C/ Benavente, 4. Milles de la Polvorosa. 49699 Zamora.
2. Servicio Territorial de Medio Ambiente. Sección de Espacios Naturales.
C/ Leopoldo Alas Clarín, 4 (Planta 4ª). 49071 Zamora.
RESUMEN
La Sierra de la Culebra, declarada Reserva Nacional de Caza en el año 1973 y reconvertida en Reserva
Regional de Caza en 1996, alberga actualmente una de las mayores densidades de lobo de toda
Europa. La supervivencia en la zona de tan emblemático y controvertido animal ha estado estrechamente
vinculada a la declaración de la misma como Reserva Nacional de Caza, que conllevó la implantación
de una Guardería específicamente dedicada al control y protección de la fauna, el restablecimiento
de las poblaciones de ungulados-presa características de la Sierra y el comienzo del pago de los
daños provocados por el cánido sobre la ganadería local. Es notable el desconocimiento que la sociedad
en general manifiesta a propósito de los cometidos conservacionistas que la Ley española marcó en su
momento como objetivo prioritario a las Reservas Nacionales de Caza, que son relacionadas casi exclusivamente
con la actividad cinegética. Este trabajo pretende clarificar la situación comentada, al tiempo
que se aprovecha para profundizar en el estado de conservación actual del lobo en la Reserva y su entorno,
y en los aspectos que afectan de modo especial al mantenimiento de la especie en el área: seguimiento,
gestión de indemnizaciones, ordenación cinegética, etc.
Palabras clave: Canis lupus signatus, gestión, lobo, Reserva Regional de Caza, Sierra de la Culebra, Zamora.
ABSTRACT
Iberian wolf (Canis lupus signatus Cabrera, 1907) management, in the
«Sierra de la Culebra» regional game reserve (Zamora)
The “Sierra de la Culebra” (Culebra Mountains), that has been founded National Game Reserve
in the year 1973 and named Regional Game Reserve since 1996, holds actually one of the biggest wolf’s
density of Europe. The survival of this emblematic and controversial animal in the area has been
associated at first to the Reserve’s creation. This fact involved to establish a professional team dedicated
to the control and protection of the local wildlife, the restoration of populations ungulate-preys and
to begin the payment of compensation for wolf damages to livestock. People ignore the conservation
objectives that the Spanish Law defined for all the National Game Reserves, usually connected with
the hunting management. This work aims to explain the population status and to show the wolf
conservation in the Reserve and adjacent zones. In this present paper the most important aspects in
relation with the support of this species in the area (monitoring, damage compensations, game
management, etc.) is analized.
Key words: Canis lupus signatus, management, wolf, Regional Game Reserve, Sierra de la Culebra, Zamora.
Galemys 12 (nº especial), 2000
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RESERVAS NACIONALES DE CAZA: GÉNESIS, OBJETIVOS Y EVOLUCIÓN
A mediados del año 1966 el Estado Español se planteó la necesidad de dedicar
una especial atención a la conservación de determinadas comarcas, repartidas por
todo el conjunto de la geografía nacional, caracterizadas por poseer unos valores
agrestes y cinegéticos sobresalientes.
Con el fin de preservar el patrimonio silvestre existente en los parajes aludidos
y regular su posible aprovechamiento, se promulgó La Ley 37/1.966, de 31 de mayo,
por la que se creaban 23 Reservas Nacionales de Caza (en adelante R.N.C.).
La Ley 37/1.966, nacía con una filosofía conservacionista bien patente, como
queda claro tras la lectura de su artículo segundo, en el que se indica literalmente:
“Las Reservas Nacionales de Caza son zonas geográficamente delimitadas y sujetas a
régimen cinegético especial, establecidas por Ley con la finalidad de promover, fomentar,
conservar y proteger determinadas especies, subordinando a esta finalidad
el posible aprovechamiento de su caza».
La Ley de creación de las Reservas supeditaba claramente la caza a la conservación,
y ya preveía en su articulado medidas tan acertadas y revolucionarias para
la época como el pago de los posibles daños causados por las especies que se pretendía
fomentar, la búsqueda del equilibrio entre la fauna y el medio que la sustentaba,
la distribución prioritaria de los beneficios generados por los aprovechamientos
cinegéticos entre la población local, y la participación de los habitantes del medio
rural en la gestión de las Reservas a través del establecimiento de “Juntas Consultivas”
en cada una de ellas.
A principios de la década de los setenta se promulgó la Ley 2/1.973, de 17 de
marzo, por la que se constituían como tales 13 nuevas Reservas Nacionales de Caza,
entre las cuales figuraba la zamorana R.N.C. «Sierra de la Culebra».
La reciente Ley de Caza de Castilla y León (Ley 4/1996, de 12 de julio), en vigor
desde el 22 de octubre de 1.996, establece en su Disposición Adicional Primera que
las Reservas Nacionales de Caza existentes en la Comunidad pasen a denominarse
Reservas Regionales de Caza (R.R.C.). El funcionamiento de las R.R.C. estará regulado
mediante varias disposiciones actualmente en desarrollo, que pretenden mantener
el espíritu conservacionista que inspiró en su momento la creación de las R.N.C.
LA RESERVA REGIONAL DE CAZA “SIERRA DE CULEBRA”: DESCRIPCIÓN GENERAL
La Reserva Regional de Caza «Sierra de la Culebra», con 67.340 Has de superficie
y un perímetro aproximado de 198 Km, se encuentra situada en el cuadrante
noroccidental de la provincia de Zamora, lindando al Oeste con el portugués Parque
Natural de Montesinho. En el interior de la Reserva residen actualmente aproximadamente
8.200 habitantes (CEAS 1995), concentrados en 41 localidades pertenecientes
a 12 términos municipales diferentes.
Gestión del lobo en la RRC Sierra de la Culebra
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La Sierra de la Culebra se caracteriza por presentar una orografía suave, con
altitudes mayoritariamente comprendidas entre los 800 y los 1.200 metros. La cota
más elevada de la Reserva es Peña Mira, con 1.243 metros de altura.
La vegetación actual de la Sierra está conformada por un mosaico de brezales,
pinares de repoblación (Pinus silvestris y Pinus pinaster) y pequeños rodales de rebollo,
(Quercus pyrenaica), castaño (Castanea sativa) y encina, (Quercus ilex). En las
proximidades de los pueblos, entre las formaciones vegetales indicadas se intercalan
pequeñas praderas y algunos cultivos de escasa entidad que van siendo irremediablemente
abandonados de año en año a causa de su bajo rendimiento. En los
últimos años, los incendios forestales han causado la desaparición de la vegetación
arbórea en grandes áreas donde aún subsistía o había sido repuesta (más de 12.000
Has arboladas desaparecidas en menos de 10 años).
Aunque la Reserva Regional de Caza “Sierra de la Culebra” alberga todavía
una fauna bastante variada, integrada por al menos 6 especies de peces, 14 anfibios,
14 reptiles, 29 mamíferos y una rica representación de aves (que incluye más
de 100 especies nidificantes), el principal interés de este espacio radica en que
constituye uno de los cada vez más escasos ecosistemas del occidente europeo
donde el lobo, superpredador por excelencia de la Región Holártica, comparte el
territorio con una interesante comunidad de ungulados silvestres conservada en
estado libre y salvaje, que es regulada de forma natural por el predador (Palacios
y Vicente 1997).
Según ha sido comprobado en sucesivos estudios, y publicado por diversos
autores (Grande del Brío 1984, Blanco et al. 1990, Moreira 1992, Barrientos y Rico
1993, Barrientos y Vilà 1994, Barrientos 1995a, Moreira et al. 1997, Vicente y Yanes
1997) el lobo mantiene desde hace años en la Reserva y áreas aledañas densidades
muy elevadas, que llegan a alcanzar, según los últimos datos disponibles, los 10
ejemplares/100 Km2.
La suerte del cánido está íntimamente ligada a la evolución de la comunidad
de ungulados silvestres existente, integrada por ciervos, corzos y jabalíes, por lo
que se considera oportuno hacer una breve referencia por separado a cada una de
estas especies, al objeto de precisar su “status” en la zona y describir brevemente las
medidas de gestión a que se encuentran sometidas.
Ciervo
El ciervo, extinguido en la provincia de Zamora durante el primer tercio de
este siglo, fue reintroducido con notable éxito en la Sierra de la Culebra durante la
década de los 70, a raíz de la declaración de la zona como R.N.C., habiéndose
convertido en la especie cinegética reina del acotado. Los trofeos de ciervo capturados
hoy día en la Reserva se encuentran entre los mayores de España, pudiendo
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ser considerado este espacio, sin lugar a dudas, como el mejor cazadero “abierto”
(sin cercar) de la especie a nivel nacional.
Los censos realizados durante los últimos años permiten afirmar que en las
67.340 Has de superficie que ocupa la Reserva Regional de Caza “Sierra de la Culebra”,
habitan en período de berrea aproximadamente 1.000 ejemplares de ciervo.
Por tanto, la densidad local de la especie puede cifrarse en 1,5 ciervos/100 Has para
el conjunto de la Reserva. La relación de sexos de la especie en la Reserva, muy
próxima a una hembra por cada macho (1invasor, se considera óptima para los objetivos
de gestión.
La predación del lobo sobre el ciervo se mantiene dentro de límites que se consideran
claramente aceptables, concordando notablemente las estimaciones realizadas
por los autores para la Reserva con las cifras aportadas por estudios homólogos
centrados en otros cérvidos de tamaño similar o mayor que habitan en ecosistemas
con fuerte presencia de predadores (Bunnell 1982, Mech 1966).
El cánido ha demostrado, pues, ser un eficaz controlador local de las poblaciones
locales de ungulados y es, sin duda, un elemento indispensable para mantener
el equilibrio ecológico de la Reserva de forma natural y asegurar el mantenimiento
de la calidad de los trofeos.
El ciervo comenzó a cazarse en la Reserva en 1980, habiéndose expedido en
los 20 años transcurridos hasta 1999 un total de 246 permisos de caza para la especie.
En el periodo indicado se capturaron 200 ejemplares, de los que más de 70
fueron galardonados con “Medalla de Oro” por la Junta Nacional de Homologación
de Trofeos de Caza.
Corzo
Antes de la introducción del ciervo y de la imparable expansión del jabalí, el
corzo era la especie de caza mayor más numerosa en la Sierra; sin embargo, la situación
local de este pequeño cérvido ha variado de forma substancial.
El Plan de Ordenación Cinegética de la Reserva de 1990 situaba el censo de corzo
en cerca de 350 ejemplares (Projari S. A. 1990), cifra que parece haber sido evaluada
a la baja, según la impresión de la Dirección Técnica y de la Guardería. No
obstante, es casi seguro que la densidad actual del corzo en la Reserva apenas alcance
1 ejemplar por cada 100 Has.
Aunque en la actualidad el corzo se encuentra en estado de gran expansión
por toda la mitad septentrional de la Península, incluida la provincia de Zamora,
los efectivos de la especie han sufrido una notable y progresiva merma en la Reserva,
atribuible principalmente según los autores de esta comunicación al incremento
local de las poblaciones de ciervo y a la fuerte predación a que el corzo se ve
sometido por el lobo.
Gestión del lobo en la RRC Sierra de la Culebra
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La presión cinegética ejercida sobre el corzo desde la creación de la Reserva ha
sido prácticamente despreciable, ya que el furtivismo se ha mantenido hasta la fecha
en niveles muy bajos y las capturas legales, dada su dificultad, han supuesto la
muerte de poco más de 50 ejemplares en 21 años.
Jabalí
El jabalí ha pasado de ser una especie inexistente en la Reserva hace 25 años, a
ser una pieza extraordinariamente abundante.
El principal predador local del jabalí es el lobo, que realiza una destacable labor
de eliminación de efectivos, produciendo indirectamente a los agricultores un
importante beneficio. En zonas similares sin presencia de lobo, las densidades de
jabalí son mucho mayores, lo que repercute en un aumento proporcional de los
daños sobre los cultivos y praderas.
El jabalí es cazado en la Reserva por la población local mediante aguardos nocturnos
y batidas organizadas. Asimismo, los guardas de la Reserva realizan una labor
esencial en relación con el control de esta especie, eliminando todos los años
un apreciable número de ejemplares.
GESTIÓN DEL LOBO EN LA RESERVA
El lobo ibérico es, sin lugar a dudas, el taxón más valioso de la Reserva. Como
ya se ha destacado, la R.R.C. “Sierra de la Culebra” forma parte, junto a la región
portuguesa de Tras Os Montes y las comarcas de Aliste y Carballeda, del área donde
el lobo ibérico alcanza sus mayores densidades de población, lo que hace patente
la importancia ecológica de este conjunto de espacios naturales.
No es de extrañar, por tanto, que gran parte de la actividad desarrollada por el
personal que presta servicio en la Reserva gire en torno del lobo. A continuación se
van a describir las labores de seguimiento y gestión relacionadas con el cánido llevadas
a cabo durante los últimos años, tras lo cual se procederá a comentar la situación
local de la especie y la problemática que la afecta.
1. Seguimiento de la especie
A partir del año 1993 se planteó la necesidad de sistematizar e incrementar la
recogida de información relacionada con el lobo dentro de los límites de la Reserva.
Para ello, se definieron y pusieron en marcha las siguientes actuaciones:
Especialización de la Guardería de la Reserva: Realización periódica de cursos
monográficos de reciclaje sobre la biología y ecología de la especie, actualización
de las metodologías de censado y certificación de ataques al ganado, dotación de
material de observación de largo alcance (telescopios), aprendizaje de protocolos
Galemys 12 (nº especial), 2000
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de recogida de muestras veterinarias, dotación de equipos de medida y de pesaje,
dotación de equipos de recogida de muestras, etc.
Localización y seguimiento de grupos familiares en la Reserva y áreas limítrofes: .
Esta actividad comenzó a realizarse en la provincia con periodicidad a partir de
1992. El seguimiento de las camadas se encomendó, en un principio, a equipos de
naturalistas especializados en el cánido contratados al efecto por la Junta de Castilla
y León. Sin embargo, está previsto que en un futuro cercano, y tras la experiencia
adquirida por la Guardería durante los últimos años, el seguimiento local de las
camadas pase a ser acometido en exclusiva por el personal de la Reserva. La localización
de los grupos se efectúa mediante la conjunción de diversas técnicas: estudio
y análisis de rastros, escuchas nocturnas, esperas en fechas y lugares estratégicos,
análisis de la concurrencia espacial de los ataques al ganado, atropellos, capturas
y otras observaciones directas de individuos, etc.
Recogida exhaustiva de información de todos los ejemplares capturados o encontrados
muertos: La Guardería recopila todos los datos a los que tiene acceso en relación con
la muerte de ejemplares de esta especie y de sus presas principales en la Reserva y sus
inmediaciones, inspeccionando los cadáveres que son localizados y tomando nota
en una ficha preparada al efecto de las circunstancias de la muerte, datos biométricos,
etc. Si es posible se procede a la conservación de pieles y cráneos con vistas a reunir
material que permita la realización de futuros estudios anatómicos y taxonómicos.
Seguimiento sanitario de la especie: Los cadáveres cuyo estado lo permite son
necropsiados “in situ” en la Reserva por la Guardería desde 1993, que remite las
muestras extraídas a los Servicios Oficiales Veterinarios de la Junta en Zamora para
su estudio. Habitualmente se efectúan análisis laboratoriales de órganos, suero y
heces de las muestras enviadas. Se han completado diversos estudios anatomopatológicos
y parasitológicos sobre la especie (Vicente y Yanes 1997), se han iniciado
estudios de inmunología en crías, y se ha colaborado con equipos internacionales
de investigación (Vilà et al. 1997) remitiendo a los mismos muestras de material
genético obtenidas de lobos de la Reserva y zonas aledañas.
Realización de estudios locales de alimentación: Se ha procedido a realizar estimaciones
de la dieta de los lobos de la Reserva a partir del análisis de excrementos
recogidos por guardas y otros colaboradores. En el año 1994 fueron recogidos y posteriormente
analizados 367 excrementos; 142 excrementos más fueron colectados
y analizados en 1995.
Mantenimiento y vigilancia de muladares: Con esta medida se ha permitido asegurar
suficiente comida en épocas de escasez para las distintas camadas, así como
Gestión del lobo en la RRC Sierra de la Culebra
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disminuir apreciablemente los daños que los lobos causaban sobre el ganado existente
en la Reserva. Además, los muladares, cuya ubicación se cambia periódicamente,
facilitan importante información sobre el número de ejemplares de la especie
que se mueve por cada zona de la Reserva, y posibilitan la ejecución de hipotéticas
actuaciones futuras de saneamiento veterinario. El traslado y depósito de carroñas
se lleva a cabo con la correspondiente autorización especial, extendida por
la Consejería de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León y tramitada al
amparo del Art. 25.3 de la Ley 6/1994.
Tratamiento informático de los datos recopilados sobre la especie y sus presas principales:
Esta actuación pretende facilitar el almacenamiento, acceso y análisis actual
y futuro de la información existente sobre la fauna más característica de la Reserva.
Apertura de líneas de trabajo conjuntas con el Parque Natural de Montesinho: Esta
colaboración se ha materializado en un exhaustivo intercambio de la información
relacionada con el lobo y sus presas existente a ambos lados de la frontera, la realización
de programas de especialización de la Guardería, y el diseño y puesta en
marcha de proyectos conjuntos de investigación.
2. Situación en la Reserva
* Demografía
Los resultados de los recientes estudios demográficos realizados sobre la población
de lobos existente en la Reserva y su entorno inmediato (Barrientos y Vilà.
1994, Barrientos 1995a, Vicente y Yanes 1997) permiten afirmar que en la actualidad
crían no menos de 7-8 grupos familiares en el área indicada.
Dentro de los límites de la Reserva existen 6 áreas de cría estables, donde se ha
detectado la reproducción segura de la especie de forma continuada durante los
últimos cinco años.
Se conoce la existencia de otros 5 grupos familiares que ocupan áreas aledañas,
y que incluyen parte de la superficie de la Reserva dentro de sus respectivas
áreas de campeo y/o territorios. Dos de los grupos citados, que crían en Portugal,
han sido objeto de un seguimiento más o menos detallado desde 1991 por personal
especializado que trabaja en el P.N. de Montesinho (Moreira et al. 1997).
Aplicando la metodología propuesta por Blanco para determinar el tamaño
medio de las manadas (Blanco et al. 1990), la población de la Reserva oscilaría entre
un mínimo absoluto de 21 ejemplares y un máximo de 56 (en esta estimación no
se incluyen los individuos divagantes, no adscritos a ninguna manada).
El máximo número de cachorros por grupo observado ya entrado el otoño fue
de 8, aunque habitualmente en los grupos avistados sólo sobreviven 3 ó 4 lobatos
por esta época del año.
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Se puede obtener una idea aproximada de la reciente evolución de la población
de lobos de la Sierra contrastando los datos anteriores con otros en su mayoría inéditos
recopilados por Ramón Grande del Brío en los años 70 y principios de los 80.
El autor citado cifraba la población de lobos de la Reserva entre 1972 y 1977 en
torno a 8-10 “parejas reproductoras” (40-45 ejemplares). Siempre según este autor,
entre 1978 y 1983, “la población de lobos se mantuvo en buenas condiciones” (sic.).
Grande del Brío calcula que por aquellas fechas habría no menos de 50 lobos en la
Reserva (27-30 “comprobados”). Se citan 2 camadas avistadas en junio de 1979, compuestas
por la pareja reproductora más 7 cachorros, y una con 6 cachorros y otra
con 5 controladas en 1980. Además, se aportan datos de observaciones de grupos
más reducidos, integrados por 2-3 individuos (Barrientos com. pers.).
Puede concluirse, por tanto, que a tenor de la información disponible, la población
de lobos de la Sierra de la Culebra se ha mantenido bastante constante durante
los últimos 25 años. La Reserva es reconocida desde hace tiempo como un área
“exportadora” de lobos hacia zonas donde la especie es o ha sido muy castigada, permitiendo
su mantenimiento y recuperación en estas áreas (Barrientos 1994), factor
que debe ser considerado convenientemente al abordar las actuaciones de gestión.
* Alimentación
El espectro de alimentación del lobo dentro de la Reserva es bastante variado,
según se deduce de estudios recientemente realizados a partir de 509 excrementos
examinados por A. Onrubia (Barrientos y Vilà 1994, Barrientos 1995a). Según estos
estudios la dieta del lobo en la Sierra de la Culebra está basada en un elevado porcentaje
en presas silvestres (55%), fundamentalmente ciervo, jabalí, corzo y conejo.
El 45% restante de la materia consumida corresponde a especies domésticas (40%),
y tierra y vegetales (5%). Los datos anteriores difieren poco de los aportados por
otros autores que realizaron un estudio similar en la zona a principios de los años
80 (Uríos et al. 1992). (Figura 1).
El ganado doméstico depredado supone aproximadamente sólo un 5% del total
del alimento consumido, tal y como se deduce de comparar la información relativa a
los ataques con los datos obtenidos del análisis de los excrementos. El resto del ganado
consumido (35% sobre la biomasa total) es ingerido en forma de carroña.
* Uso del territorio
En lo referente al uso del territorio, hay que admitir que apenas se dispone
datos referidos a los grupos que crían en la Reserva. Esta carencia puede ser
subsanada en parte aprovechando la afortunada circunstancia de que la mayor
parte del esfuerzo de investigación realizado sobre el lobo hasta la fecha en la
Península Ibérica se haya centrado en áreas colindantes con la Reserva,
Gestión del lobo en la RRC Sierra de la Culebra
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habiéndose radio-marcado, incluso, animales que incluyeron parte de la superficie
de la Reserva en su área de campeo (Vilà 1993).
Figura1. Alimentación del lobo en la reserva. Porcentaje de biomasa consumida según especies.
Años 1994-95 (sobre 509 excrementos). Análisis coprológico realizado por A. Onrubia
Wolf feeding in the Hunting Regional Reserve
Las conclusiones aportadas por algunos de los escasos estudios existentes al
respecto realizados en España y Portugal, permiten aventurar de forma aproximada
la utilización que los lobos hacen de la superficie de la Reserva.
Las áreas vitales medias correspondientes a varios individuos radio-marcados
en La Cabrera, La Carballeda y Montesinho totalizaron entre 147,6 - 186 Km2 (Vilà
1993, Moreira et al. 1997), aunque se llegaron a determinar áreas de campeo individuales
algo mayores de 1.000 Km2 (Vilà 1993).
Los territorios parecen abarcar extensiones aproximadas de 100 Km2, habiéndose
tenido oportunidad de comprobar que los grupos que basan su alimentación
en presas salvajes ocupan territorios más extensos que los que consumen
mayoritariamente carroñas y ganado (Moreira com. pers. y observaciones propias).
Recientes estudios de telemetría han demostrado que en ciertas zonas del noroeste
peninsular el lobo selecciona actualmente con marcada preferencia los pinares
para descansar y encamarse (Vilà 1993), optando con menor intensidad por
elegir para estos menesteres formaciones de frondosas de carácter más natural. Es
un hecho, además, que las áreas de cría localizadas en la Reserva y áreas aledañas
de León y Zamora se encuentran en un 90% dentro de pinares de repoblación dotados
de un sotobosque de vegetación arbustiva muy densa (Vilà 1993, Barrientos y
Vilà 1994). Estos datos contradicen rotundamente las afirmaciones realizadas por
Grande al respecto (Grande 1984), y obligan a replantearse el papel que determinadas
formaciones vegetales suponen para la conservación de la especie.
Los desplazamientos medios diarios no suelen exceder los 12 - 25 Km en línea
recta (Vilà 1993, Moreira1992), aunque excepcionalmente se han observado desplazamientos
máximos de 40 Km (Vilà 1993).
Ciervo
24,56%
Corzo
4,59%
Jabalí
16,12%
Liebre
1,94%
Oveja
21,59%
Perro
1,87%
Conejo
5,77%
Burro
8,08%
Otros
4,08%
Cerdo
3,50%
Cabra
2,63%
Vaca
3,54%
Micromamíferos
1,72%
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* Mortalidad
En lo que se refiere a la mortalidad sufrida por la especie, hay que distinguir
entre dos periodos. Durante la primera etapa de funcionamiento de la Reserva estaba
legalizado el uso de cepos para la captura de muchas especies consideradas
dañinas (entre ellas el lobo), y la retirada de camadas era un procedimiento habitual.
En estos años la Dirección Técnica de la Reserva encomendó de forma casi
exclusiva al equipo formado por el Guarda Mayor y los Celadores de la Reserva el
control de las poblaciones de lobo de la Sierra, con el fin de asegurar el establecimiento
de la incipiente población de ciervo que se pretendía reintroducir y la recuperación
del corzo y el jabalí, muy escasos por entonces en la zona.
Entre los años 1973 y 1992 la Guardería de la Reserva capturó aproximadamente
100 ejemplares de lobo, fundamentalmente mediante el empleo de armas
de fuego y cepos.
Las cifra total de animales abatidos puede parecer muy elevada en un principio,
pero es bastante razonable si se consideran la extensión de la Reserva, las elevadas
densidades locales del predador, la magnitud del periodo de tiempo a que
hace referencia y la existencia de un proceso abierto de reintroducción y recuperación
de varias especies de ungulados silvestres que a medio y largo plazo beneficiaría
notablemente a la población local de lobos.
Entre 1993 y 1997 se dispone de información muy exhaustiva. Los ejemplares capturados
de forma legal fueron un total de ocho, 2 de los cuales fueron abatidos por la
Guardería para controlar daños; otros 2 se capturaron durante el transcurso de recechos
al corzo o al ciervo y 4 más fueron cazados al acecho (subastas). Durante este periodo
se tuvo constancia de la caza furtiva de otros 4 ejemplares dentro de la Reserva.
Además, durante este periodo se constató la muerte por atropello dentro de la
Reserva de un total de 8 ejemplares (3 fueron arrollados por el tren). Otros 14 ejemplares
fueron atropellados en áreas limítrofes, distantes menos de 50 Km del
centroide de la Reserva.
3. Gestión de indemnizaciones a los ganaderos
El lobo causa todos los años un cierto número de bajas en la cabaña ganadera
de los núcleos de población situados dentro de la Reserva. No son raros, sobre todo
en los meses de otoño e invierno, los ataques de este cánido al ganado, fundamentalmente
al ovino y caprino. Ocasionalmente también puede cobrarse algún novillo,
especialmente en el área más noroccidental de la Reserva (Baja Sanabria).
La repercusión económica de estos daños es bastante reducida, especialmente
si se consideran las densidades de lobo existentes. La escasa cuantía de las pérdidas
es en gran medida atribuible al método de manejo del ganado existente en la
Gestión del lobo en la RRC Sierra de la Culebra
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Sierra, y al celo que en la defensa y atención del mismo evidencian la mayor parte
de los ganaderos locales. Los rebaños no suelen pernoctar en el campo ni ser abandonados
por los pastores, y siempre van acompañados por numerosos perros mastines.
Estas actitudes, ya olvidadas en otras áreas de la Península, deberían ser
primadas en las zonas de gran tradición e importancia lobera en aras a asegurar la
futura conservación del cánido.
Al objeto de situar en su justa medida los perjuicios causados por el lobo en la
Reserva, es ilustrativo comentar que en el año 1997 la suma de las ovejas y cabras
perdidas en los ataques verificados (el 90% de los denunciados) fue de 110 cabezas,
es decir, el 0,3% de la totalidad de la cabaña existente durante dicho año en los
municipios afectados por la Reserva, integrada según datos oficiales por 34.851 ovejas
y 1.119 cabras (Servicios Oficiales Veterinarios de la Junta de Castilla y León, com.
pers.). (Tabla 1).
Tabla 1
Reserva regional de caza “Sierra de la Culebra”. Daños del lobo a la ganaderia (1993-1997)
Hunting Regional Reserve «Sierra de la Culebra». Wolf ’s damage againts cattle (1993-1997)
Los ataques al ganado son indemnizados por la Junta de Castilla y León dentro
de la Reserva desde 1986. Desde 1995 la Junta subvenciona totalmente, además,
los gastos derivados de la valoración de los animales muertos por los lobos.
Hay que aclarar que, hasta dicha fecha, el coste del Certificado Oficial exigido al
ganadero para iniciar la tramitación de los daños (2.500-3.000 ptas. por valoración),
expedido por el veterinario que tasaba las pérdidas sufridas, debía ser abonado
por el damnificado antes de cobrar. Esta situación propiciaba que algunos
ganaderos no denunciaran ataques que afectaban sólo a una o dos reses (los más
habituales en la Reserva), prefiriendo correr con los gastos y evitar así tener que
Año
Nº de ataques
verificados
Nº ovejas
muertas
Nº cabras
muertas
Nº terneros
muertos
Importe
(ptas.)
1993 10 15 0 1 251.500
1994 25 55 3 0 719.000
1995 55 79 6 0 1.239.900
1996 55 70 4 3 1.189.000
1997 82 103 7 2 1.978.500
Total 227 322 20 6 5.377.900
Galemys 12 (nº especial), 2000
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adelantar dinero al facultativo y afrontar la reclamación del cobro, bastante sencilla,
no obstante, ya que el ganadero la resuelve sin tener que salir de su localidad
de residencia. Este hecho explica el aumento progresivo de ataques registrados
que se deduce al observar los datos de la tabla.
La certificación de los ataques es competencia exclusiva de la Guardería de la
Reserva de Caza, que debe ser avisada por el afectado antes de que transcurran tres
días desde que ocurrió el siniestro. Para facilitar los avisos, los ganaderos disponen
desde 1995 de un número de teléfono dotado con contestador automático, ubicado
en la oficina de la Reserva existente en Villardeciervos, que es revisado todos los
días por la Guardería.
La Dirección Técnica de la Reserva centralizaba la recepción de los informes
elaborados por guardas y veterinarios y basándose en la información contenida en
los mismos tramitaba las correspondientes Propuestas de Pago de los daños, que
eran remitidas a Valladolid para su aprobación definitiva.
No se quiere finalizar este apartado sin destacar que la cuantía de las pérdidas
ocasionadas por el lobo en la Reserva es muy inferior a la originada por otros factores
incontrolados que no despiertan ni mucho menos tanta polémica (epizootias,
atropellos masivos, intoxicaciones, etc.), hecho que ciertos sectores recalcitrantes,
poco o nada representativos de los ganaderos de la Sierra, silencian reiteradamente
cuando plantean protestas desmesuradas por la existencia del predador.
4. Ordenación cinegética
En la Sierra de la Culebra se vienen abatiendo lobos desde siempre. En épocas
anteriores al establecimiento de la Reserva el lobo era tratado como uno de los mayores
enemigos de las haciendas de los vecinos de la Sierra, siendo posible todavía
escuchar por boca de varios de sus protagonistas los relatos de las multitudinarias
batidas que se organizaban para darle caza, batidas que llevaban aparejado un complejo
ritual que involucraba los esfuerzos conjuntos de los habitantes de varias localidades
y eran coordinadas por un “Juez de Lobos”, curioso personaje que, entre
otras atribuciones, tenía potestad para sancionar a las personas que no colaboraran
debidamente en el desarrollo de las cacerías.
La creación de la Reserva se tradujo, como ya se indicó, en un incremento substancial
de la presión sobre el cánido en un primer momento. Sin embargo, se puede
afirmar con todo rigor que a partir del comienzo de la década de los 90 la presión
sobre la especie alcanza sus mínimos valores conocidos.
Legalmente, el lobo está considerado en la actualidad especie cinegética en el
interior de la Reserva, al igual que sucede en toda la superficie de la Comunidad
Gestión del lobo en la RRC Sierra de la Culebra
193
Autónoma situada al norte del río Duero. El Plan de Caza de la Reserva contempla
desde 1996 poner a disposición de los Ayuntamientos que la integran la captura
controlada de varios lobos al año. Los cupos autorizados hasta la fecha (dos ejemplares
durante 1996, 1997 y 1998 y tres para el año 1999 y el 2000) son muy inferiores
a los propuestos en distintos estudios realizados en la Reserva (Projari S.A 1990,
Barrientos y Vilà 1994).
Las cacerías, que son realizadas por los cazadores que obtienen este derecho en
las subastas realizadas por los Ayuntamientos adjudicatarios, se realizan bajo la supervisión
directa de la Guardería y de la Dirección Técnica de la Reserva, que en todo
momento acompañan a los cazadores durante las prácticas venatorias. Los lobos se
cazan mediante acechos o aguardos, lo que permite un estricto control de los lances.
En honor a la verdad, es interesante aclarar que, contrariamente a la idea propagada
entre la sociedad desde ciertos sectores, el método de adjudicación de los
ejemplares (subastas) es competencia exclusiva de las entidades locales existentes
en la Reserva y no de la Junta de Castilla y León, cuyo papel se circunscribe a la
determinación de los cupos aprovechables y la supervisión de la caza. Durante los
cuatro años que se llevan practicando los acechos, la acreditada pericia cinegética
de la Guardería ha permitido cobrar 8 de los 9 ejemplares previstos en los Planes de
Caza. El aprovechamiento de esta especie emblemática no ha afectado a la dinámica
de funcionamiento de los grupos reproductores, que se mantienen estables.
La caza deportiva del lobo permite que los habitantes de la Sierra,
mayoritariamente reacios a la conservación de la especie, comprueben que los lobos
también son capaces de generar beneficios, y no solamente perjuicios, como
era opinión generalizada hasta la fecha.
5. Problemática
En la actualidad no se vislumbran a corto plazo graves amenazas para la supervivencia
de la especie en la zona, aunque no debe descuidarse la vigilancia sobre
una serie de factores que pudieran alterar significativamente en el futuro
esta situación:
Incendios forestales: En los últimos años varios incendios forestales han asolado
importantes extensiones de terreno localizadas en el interior de la Reserva. Los fuegos
eliminan la cubierta arbórea y arbustiva y hacen abandonar temporalmente las
áreas quemadas a los lobos y a sus presas potenciales, disminuyendo
significativamente la capacidad de acogida del hábitat.
Infraestructuras viarias: Los atropellos son, en la actualidad, una de las principales
causas de mortalidad del lobo en la Reserva y su entorno. La carretera N-631, que
Galemys 12 (nº especial), 2000
194
define el límite oriental de la Reserva, constituye el vial más conflictivo en este sentido,
tanto por la tipología de su tráfico, como por el hecho de ser atravesado con
cierta frecuencia por los lobos. La construcción de autovías en los aledaños de la
Reserva puede provocar, en caso de no realizarse medidas correctoras efectivas,
importantes disturbios en la dinámica de desplazamiento de los lobos, que podrían
ver notablemente imposibilitados sus movimientos hacia el norte y el este
(Barrientos 1995b).
Caza ilegal y veneno: La caza ilegal, aunque no totalmente erradicada, no es un problema
importante hoy en día en la Reserva. Los lazos ilegales dispuestos para capturar
jabalíes, muy utilizados en puntos concretos de la Sierra, suponen el mayor
peligro potencial relacionado con la caza furtiva de la especie. El uso de venenos se
considera descartado desde hace años.
Daños a la ganadería: Con objeto de que no surjan problemas con los ganaderos,
ahora poco importantes, debe mantenerse el actual sistema de tasación y pronto
pago de las indemnizaciones. Sería muy interesante establecer alguna medida que,
como consecuencia directa de la existencia de una importante población de lobos
en el entorno, primara el mantenimiento de la ganadería tradicionalmente desarrollada
en la zona, ya que se tiene el rotundo convencimiento de que el ganado no
guardado sería prioritariamente seleccionado como presa frente a los ungulados
silvestres, generalmente mucho más difíciles de capturar para el lobo.
Proliferación del turismo: La tranquilidad actualmente existente en la Sierra, imprescindible
para el mantenimiento de especies como lobo o el ciervo, puede verse
gravemente alterada si no se restringe hasta los niveles necesarios la presencia
indiscriminada de visitantes dentro del monte. La fama de la Reserva como excepcional
zona lobera está comenzando a atraer cada vez más personas, muchas
de las cuales acuden con la intención de realizar observaciones directas sobre la
especie, para lo que no dudan en internarse de forma incontrolada por los más
recónditos rincones de la Sierra, mediatizando los movimientos de los grupos de
lobos y de sus presas.
Enfermedades: Se dispone de muy escasa información sobre este tema, debiendo
potenciarse la investigación, especialmente en lo referente a las posibles patologías
transmisibles entre cánidos silvestres y domésticos.
Hibridación con perros: No se considera un problema importante en la Sierra de la
Culebra, aunque conviene realizar un seguimiento continuado de su posible incidencia
y controlar la presencia de perros errantes en la Reserva.
Gestión del lobo en la RRC Sierra de la Culebra
195
DISTRIBUCIÓN ACTUAL DEL LOBO EN LA PROVINCIA DE ZAMORA
Entre 1992 y 1996, la Junta de Castilla y León, a través del Servicio de Vida Silvestre
de Zamora, comenzó a promover una serie de estudios dirigidos a determinar con la
mayor exactitud posible el “status” poblacional del lobo en la provincia. En las tareas
prospectoras colaboraron, además de técnicos y guardería forestal (celadores y agentes
forestales), diversos especialistas cuya colaboración se requirió. En total se localizaron
35 grupos familiares, lo que arrojaría una población que podría oscilar anualmente
entre un mínimo de 105 y un máximo de 350 ejemplares. (Vicente y Yanes 1997).
Esta estimación, que no considera grupos de cría probables no localizados con
total seguridad (el seguimiento no pudo cubrir con igual intensidad todo el área de
estudio) ni individuos en dispersión, es bastante similar a la realizada por Blanco
para el conjunto de la provincia en 1988 (Blanco et al., 1990) y, salvando las diferencias
metodológicas, a la aportada por Rodríguez-Marqués en 1976, algo
sobreestimada, sin duda (Rodríguez-Marqués 1976). En base a estos datos, la población
zamorana de lobos no parece haber sufrido oscilaciones demográficas demasiado
significativas durante los últimos 25 años, y se puede estimar en torno a 40
grupos reproductores.
DISCUSIÓN
Las Reservas Nacionales de Caza, denostadas por unos pocos, y desconocidas
por una gran mayoría, han desarrollado un extraordinario papel en la conservación
del patrimonio natural de nuestro país.
La Ley que regula su funcionamiento, anticipándose casi 30 años a algunos de
los postulados universalizados tras la Cumbre de Río, establece un marco difícilmente
mejorable para conjugar el aprovechamiento y la conservación de determinadas
especies de fauna especialmente conflictivas en el cada vez más desarrollado
mundo en que vivimos; tal es el caso del lobo y de los ungulados que constituyen
sus presas naturales por excelencia.
Los esfuerzos relacionados con el seguimiento de la fauna de la Reserva se han
centrado desde hace varios años en el lobo y los grandes ungulados que comparten
con él el territorio, ciervo, corzo y jabalí, por considerarse el conjunto integrado por
estas especies el más notable valor natural del espacio. Todavía queda mucho por
conocer sobre la dimensión, estructura y dinámica de las poblaciones de la práctica
totalidad de las especies de fauna vertebrada que habitan en la Reserva, por lo
que debe continuarse incidiendo con todos los medios disponibles en esta tarea,
imprescindible para afinar día a día la gestión.
La relativa abundancia de lobos existente hoy en día en la Reserva viene favorecida
por una amplia serie de factores, que se resumen brevemente a continuación:
Galemys 12 (nº especial), 2000
196
- Escasa densidad humana (<10 habitantes/Km2).
- Existencia de importantes y densas masas forestales en la Reserva.
- Presencia abundante de especies de caza mayor (ciervo, corzo y jabalí).
- Economía rural basada en la agricultura y ganadería tradicional.
- Escasa animadversión de los ganaderos hacia el lobo, al asumir la Administración
con generosidad y relativa rapidez los daños causados por la especie
dentro de la Reserva.
- Protección específica, derivada de la existencia de la Reserva Regional de
Caza.
- Gestión positiva de la especie por parte del personal de la Reserva, que siempre
la consideró un elemento muy valioso de su patrimonio.
- Reciente creación del Parque Natural de Montesinho en Portugal (Tras Os
Montes) y protección estricta de la especie en todo el territorio portugués,
donde recientemente el lobo ha sido catalogado como “especie protegida”.
- Reducida presión turística sobre amplias áreas del espacio natural, en notable
incremento en los últimos años.
En la R.R.C. “Sierra de la Culebra”, la práctica inexistencia de ganadería extensiva
de tipo bovino y equino, el estricto control ejercido por los pastores sobre los
rebaños de ovejas, la nula presencia de perros asilvestrados, y la existencia de una
Guardería específica altamente especializada y relativamente numerosa permiten
afrontar la gestión de las indemnizaciones con la solvencia suficiente. Sin embargo,
en la mayor parte de las áreas que conforman el actual mapa de distribución del
lobo en España no se dan las circunstancias mencionadas, por lo que la gestión de
los pagos puede complicarse hasta límites extremos.
El pago de las indemnizaciones de los daños causados por el lobo sobre la
ganadería en las áreas donde habita plantea, en general, enormes dificultades
que poco o nada tienen que ver con la cuantía económica de las pérdidas, ya que
derivan fundamentalmente de la ineludible necesidad de comprobar la autoría
de los daños. La experiencia enseña que los pagos indiscriminados o indebidamente
verificados no sólo no solucionan el problema, sino que agravan la
conflictividad.
Se estima muy acertada la política recientemente desarrollada en Portugal, que
prima con mayores compensaciones a los ganaderos que demuestran una mayor
profesionalización en la atención y defensa del ganado (acompañamiento continuo
de los pastores, mantenimiento de perros de defensa adecuados y en número
suficiente, corrales protegidos, etc.), y llega a reducir enormemente las mismas o
incluso a suprimirlas cuando se demuestra que la presunta “víctima” exhibe una
manifiesta dejadez en sus hábitos de trabajo.
Gestión del lobo en la RRC Sierra de la Culebra
197
En referencia a la desmesurada polémica suscitada por la reciente
comercialización de la caza del lobo mediante subastas, se quieren realizar varias
reflexiones.
En primer lugar, hay que advertir sobre el hecho indiscutible de que desde determinados
sectores muy radicalizados en sus planteamientos se ha pretendido descalificar
una medida tomada desde criterios estrictamente técnicos con argumentaciones
de carácter político, moral o filosófico.
La caza del lobo mediante acechos o aguardos, tal y como se realiza en la R.R.C.
“Sierra de la Culebra”, no compromete en absoluto la conservación del lobo en este
espacio ni en su entorno, tal y como es reconocido por la gran mayoría de los especialistas
sobre el cánido.
Los autores de esta comunicación han podido constatar durante numerosas
ocasiones en el transcurso de su trabajo que la protección estricta de una especie
tan conflictiva para los intereses humanos como es el lobo en zonas donde disfruta
de una favorable situación demográfica, provoca un violento rechazo de la mayor
parte de la población local hacia la conservación de la fauna silvestre, ya que los
habitantes del medio rural entienden que sus intereses son postergados sin justificación
por culpa de unos criterios de manejo del medio del todo ajenos a su cultura
tradicional.
Por contra, las subastas permiten obtener el máximo provecho de un recurso
escaso, aunque perfectamente aprovechable de forma sostenible, al tiempo que
vinculan económicamente con la especie a colectivos muy reacios a su conservación
que comparten su hábitat, generando un motivo para que comience a ser apreciada
por los mismos.
Desde determinados sectores se ha argumentado que la revalorización económica
del lobo como trofeo traería consigo el incremento de la caza furtiva sobre la
especie. A este respecto se puede contestar que si bien es cierto que la puesta en
valor de cualquier bien puede provocar el aumento de la codicia por su posesión,
no es menos cierto que también lleva aparejado el incremento del interés concitado
por el mismo, lo que se traduce en un mayor control y vigilancia. Nadie medianamente
informado podría considerar actualmente amenazadas las poblaciones
de cabra montés de la Sierra de Gredos o Las Batuecas, pese a que los mejores machos
de ambas reservas se subastan en el mercado cinegético por cifras millonarias
desde hace muchos años.
Además, la argumentación que se comenta queda especialmente fuera de lugar
en el caso del lobo, que ha sido perseguido con saña desde siempre. No debe
olvidarse que antes de que se desatase la polémica alrededor de las subastas ya se
consideraba por la mayoría de los autores la caza ilegal como la principal causa de
Galemys 12 (nº especial), 2000
198
mortandad de la especie, atribuyéndose a dicho fenómeno porcentajes de mortalidad
nunca inferiores al 70% del total de las muestras estudiadas (Blanco et al. 1990,
Barrientos 1994).
Las subastas de acechos al lobo ofrecen a un sector del colectivo de cazadores
la oportunidad de capturar lícitamente con ciertas garantías de seguridad una especie
catalogada como cinegética en la mayor parte del territorio español según la
normativa vigente. En este sentido, la iniciativa emprendida en la Reserva Regional
de Caza “Sierra de Culebra” sienta un primer precedente para un ordenamiento racional
del aprovechamiento de las poblaciones loberas a nivel nacional, hasta ahora
explotadas de forma claramente caótica y descontrolada. Hay que advertir, sin
embargo, que la caza racional del lobo exige condicionantes muy especiales, especialmente
en lo referente a la magnitud de la superficie de las unidades mínimas de
gestión a considerar.
No se quiere finalizar sin destacar, una vez más, que la profesionalización y
especialización constante del personal que trabaja en la Reserva se considera básica
para garantizar ante la sociedad la consecución de los fines perseguidos por la
misma, por lo que se juzga imprescindible continuar con la línea de trabajo que
viene desarrollándose al respecto. En este sentido, se considera esencial la existencia
de un equipo técnico exclusivamente dedicado a dirigir y coordinar las labores
de gestión que se llevan a cabo en la Reserva.
AGRADECIMIENTOS
En primer lugar, los autores desean agradecer a la Junta de Castilla y León la confianza en ellos
depositada, así como los medios cedidos por dicho organismo para elaborar este trabajo. También deseamos
expresar nuestra gratitud a todos los especialistas que han colaborado con nosotros durante los
últimos años en el estudio de las poblaciones loberas zamoranas: Carles Vilà, Miguel Rico, Luis Llaneza,
Javier Calvete, etc. Mención aparte merece nuestro amigo y colaborador habitual Luis Mariano Barrientos,
del que tanto hemos aprendido sobre el lobo Técnicos y Guardas. Para finalizar, queremos destacar que
no nos cabe la menor duda de que una muy significativa parte de la “culpa” de la situación actual que
disfruta el lobo dentro de la Reserva Regional de Caza “Sierra de la Culebra” hay que achacarla, sin ningún
género de dudas, a la actuación de los celadores y agentes forestales que, junto a los autores y los
técnicos Pedro Rodríguez Marqués y José Ignacio Regueras, forman o han formado parte del equipo de
la Reserva: Agustina, Alfonso, Carlos C., Carlos Z., Carreño, Cesáreo, Domingo, Eduardo, Eloy, Enrique,
Evencio, Gregorio, Federico, José Antonio, Manolín, Manolo, Miguel, Pepe, Pedro, Sabino, Tomás y Vicente.
Vaya para todos ellos una vez más nuestro agradecimiento más expresivo.
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