Jueves, 22 de marzo de 2007
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RESUMEN


A mediados del siglo XIX comienza ya a ser perceptible el declinar del lobo en determinadas zonas
de Espa?a. Se han revisado distintas fuentes desde esa ?poca hasta la actualidad que ofrecen datos parciales
sobre su caza. A partir de ellas se han obtenido conclusiones sobre la biolog?a del lobo, como la del
adelantamiento en aproximadamente un mes de los partos en el Sur respecto del Norte, o como el no
encontrar en un an?lisis preliminar diferencias significativas en el tama?o del cr?neo entre lobos de
ambas ?reas. Estimamos que entre 1855 y 1859 se mataron alrededor de 15.000 lobos en Espa?a, sobre
una poblaci?n estimada en unos 9.000 ejemplares, con una regresi?n en las capturas entre a?os del
13,2%, aunque con un descenso no significativo en las densidades de captura. Las zonas con densidades
mas altas de capturas fueron Sierra Morena, Montes de Toledo, Galicia y La Rioja. Un siglo despu?s,
el lobo ya hab?a desaparecido de mas de la mitad de Espa?a: la mayor densidad de capturas se traslada
entonces a la zona c?ntabro-galaica. En la provincia de Santander se registr? un descenso de capturas
del 61,6% entre el sexenio 1944-49 y el de 1956-61. Las altas tasas de captura respecto al tama?o de la
poblaci?n de lobos pueden explicar la reducci?n de su ?rea de distribuci?n y la desaparici?n de las
poblaciones aisladas en la mitad sur de la Pen?nsula Ib?rica. Se proponen como los tres factores m?s
importantes que incidir?an sobre la conservaci?n de las poblaciones de lobos los siguientes: tama?o de
la poblaci?n, tasa de mortalidad y grado de aislamiento.
Palabras clave: Espa?a, historia, , lobo (Canis lupus), siglo XIX, siglo XX, tasa de mortalidad.
ABSTRACT
Hunting and decline of wolves in Spain. Historical research and biological conclusions
In the middle of the 19th century the decline of the wolf began to be perceptible in some zones of
Spain. We have revised different written sources since then until the present time which reveal partial
data about the wolf hunt. From these sources we have reached conclusions about the species biology,
for example that births are approximately one month earlier in the South versus the North, and from
a preliminary analysis significant differences in skull sizes were not found between the wolves from
both areas. We estimated that between 1855 and 1859 approximately 15.000 wolves were killed in Spain,
in an estimated population of 9.000, and a decline in captures between years of 13.2% was observed,
while the decrease in density of captures was not significative. The highest density zones of capture
were in Sierra Morena, Montes de Toledo, Galicia and La Rioja. A century later wolves had disappeared
from more than half of the country surface, and the highest density of captures was therefore seen in
the cantabro-galaica zone. Santander province registered a decrease in captures of 61.6% between the
1944-49 and 1956-61 periods. The high rates of capture, respective to the size of the wolf population,
can explain the reduction in the distribution area and the disappearance of the isolated populations
in the southern half of the Iberian Peninsula. Three main factors are proposed as influential in the
conservation of wolf populations: their size, their mortality rate and the degree of isolation.
Key words: wolf (Canis lupus) ? Spain - history - mortality rate - 19th century - 20th century
Galemys 12 (n? especial), 2000
Galemys 12 (n? especial), 2000
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INTRODUCCI?N
Paulatinamente se va conociendo mejor la biolog?a y la distribuci?n actual del
lobo ib?rico (Canis lupus signatus). Escasean, por el contrario, los datos relacionados
con sus par?metros demogr?ficos m?s importantes (como las tasas de natalidad
y de mortalidad), y los que se conocen no pasan de ser datos puntuales dif?cilmente
extrapolables. Son necesarias series de larga duraci?n, referidas a distintas
zonas de su ?rea de distribuci?n, que muestren su evoluci?n temporal.
Del lobo, especie en permanente conflicto con el hombre, los datos hist?ricos
de que disponemos sobre su caza son numerosos, tanto en su cobertura geogr?fica
como temporal. Tropezamos, en todo caso, con los problemas habituales en cualquier
investigaci?n basada en fuentes escritas: p?rdida de documentos, dispersi?n
en archivos, conjunci?n necesaria de dedicaci?n m?s suerte para su localizaci?n,
etc. Y siempre, la informaci?n hist?rica disponible debe ser sometida a una rigurosa
cr?tica de fuentes.
Hay publicados varios estudios locales que han acudido a las fuentes hist?ricas
en busca de datos para determinar la distribuci?n del animal: por ejemplo, en
Navarra (Caussimont 1981), Le?n (S?enz de Buruaga 1987), Gerona (Grau et al. 1990),
?lava (Mart?n 1994), Soria (Garc?a-Asensio 1995) o Extremadura (Gragera 1996). Hay
tambi?n algunas someras revisiones de ?mbito nacional (Grande del Br?o 1984). Se
puede afirmar que, adem?s de servir para determinar la distribuci?n, existen otros
posibles aprovechamientos de los datos seriados de caza que, en general, se soslayan:
as?, por ejemplo, pueden contribuir en la elaboraci?n de modelos demogr?ficos
de poblaciones.
En el presente estudio se analiza el proceso de rarificaci?n de la especie a escala
nacional desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad; adem?s, se exponen las
conclusiones biol?gicas y demogr?ficas que de dicho an?lisis se desprenden y que
tienen, a nuestro juicio, importancia para la conservaci?n futura del lobo.
FUENTES Y PROCEDIMIENTO
Se han usado tres fuentes impresas y manuscritas como base:
A. Estad?sticas provinciales de extinci?n de animales da?inos durante el quinquenio
1855-59, formadas en cumplimiento de una circular de la Direcci?n General
de Agricultura, Industria y Comercio de 26 de febrero de 1860 (Madrid, Archivo
del Ministerio de Agricultura). A finales de la d?cada de 1850, desde el gobierno
central hubo un inter?s por conocer la situaci?n en el pa?s de los animales llamados
?da?inos?. Durante 1859 y 1860 fueron frecuentes los ataques de lobos a
reba?os. Tambi?n se declararon ciertos casos de hidrofobia en las provincias del
norte. El Ministerio de Fomento, a trav?s de la Direcci?n General de Agricultura,
Caza y rarificaci?n del lobo en Espa?a
165
Industria y Comercio, circul?, en la fecha antes anotada, un interrogatorio a las
Juntas Provinciales de Agricultura sobre la situaci?n en cada provincia y la tendencia
que se observaba en las poblaciones de estos animales. La informaci?n
que proporcionan las fuentes se refiere, en unos casos, al conjunto de la provincia
(escala provincial) y en otros desciende hasta la situaci?n en cada partido
judicial o en cada pueblo (escala local).
B. Tablas de control de animales da?inos del periodo 1953-61 elaboradas por el
Servicio Nacional de Pesca Fluvial y Caza, del Ministerio de Agricultura (Direcci?n
General de Montes, Caza y Pesca Fluvial 1962). Los datos de la provincia de
Santander abarcan los a?os 1944 hasta 1961.
C. Relaci?n de lobos homologados hasta el 24 de septiembre de 1997 por la Junta
Nacional de Homologaci?n de Trofeos de Caza (Madrid, Archivo de la Direcci?n
General de Conservaci?n de la Naturaleza).
A los efectos de este trabajo, hemos partido de las siguientes premisas:
l que, a escala provincial, existe una relaci?n entre la caza y la poblaci?n de lobos:
es decir, aceptamos, por un lado, que caza indica presencia; por otro, entendemos
que, desde el punto de vista metodol?gico, dado el contexto social y tecnol?gico
de la ?poca, la explicaci?n m?s probable del hecho de no haberse cazado
ning?n lobo en determinada provincia es la no presencia de la especie.
l que, a la misma escala provincial, existe una relaci?n entre la densidad de caza y
la densidad de poblaci?n de lobos: es decir, suponemos que el tama?o de la poblaci?n
de lobos es directamente proporcional al n?mero de lobos cazados.
RESULTADOS
Mediados del siglo XIX
El resultado de la encuesta de la Direcci?n General de Agricultura fue desigual
e incompleto: ocho provincias peninsulares no contestaron al interrogatorio, y de
las cuarenta que s? lo hicieron, nueve no aportaron datos, sino solo observaciones
cualitativas sobre el estado de las poblaciones y sus tendencias. De las provincias
de Cuenca o de Lugo, por ejemplo, contamos con informaci?n muy pormenorizada;
de Huesca o de L?rida conocemos solo la tendencia (positiva y negativa respectivamente);
otras, como Salamanca o Soria, no aportaron informaci?n alguna.
Las cifras provinciales correspondientes al n?mero de lobos capturados en el
quinquenio 1855-59 nos permiten elaborar la Tabla 1. Entre par?ntesis figura una
estimaci?n del n?mero de lobos capturados durante dicho periodo en las provincias
que no facilitan ning?n dato del lustro o sin datos; en estos ?ltimos casos, adem?s de
tener en cuenta la informaci?n remitida por escrito, se han estimado las densidades
de caza a partir de las densidades de las provincias aleda?as, seg?n dos criterios:
Galemys 12 (n? especial), 2000
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1. La densidad m?nima de capturas se considera igual a la m?nima de las provincias
lim?trofes.
2. La densidad m?xima de capturas se considera igual a la media de las densidades
de las provincias aleda?as en las que se disponen de datos.
TABLA 1
Relaci?n a escala provincial de lobos capturados y estimados en dos periodos
(mediados del s. XIX y mediados del s. XX)
Number of wolves captured and estimated, by province, during two periods
(Mid. XIX and Mid. XX centuries)
Provincia A?os Capturas
Capturas/a?o
/100 km2 A?os Capturas
Capturas/a?o/
100 km2
Coru?a 1855-1859 172 0,44 ? ? ?
Lugo 1855-1859 656 1,34 1956-1961 99 0,17
Orense 1855-1859 444 1,22 ? ? ?
Pontevedra 1855-1859 203 0,90 ? ? ?
Asturias 1855-1859 (264 ? 454) (0,50 ? 0,86) 1955, 1957-59 y 1961 293 0,56
Cantabria 1855-1859 130 0,50 1944?1961 713 0,75
Le?n 1855-1859 574 0,74 ? ? ?
Palencia 1855-1859 (201 ? 241) (0,50 ? 0,60) 1959 y 1961 24 0,15
Burgos 1855-1859 (150 ? 442) (0,21 ? 0,62) ? ? ?
Zamora 1855-1859 193 0,36 ? ? ?
Valladolid 1855-1859 224 0,54 ? ? ?
Salamanca 1855-1859 (222 ? 278) (0,36 ? 0,45) 1954 ? 1961 49 0,05
?vila 1855-1859 (85 ? 233) (0,21 ? 0,58) 1956 y 1958 10 0,06
Segovia 1855-1859 72 0,21 ? ? ?
Soria 1855-1859 (109 ? 334) (0,21 ? 0,65) 1955-1961 15 0,02
Rioja 1855-1859 308 1,22 ? ? ?
?lava 1855-1859 (94 ? 140) (0,62 ? 0,92) ? ? ?
Vizcaya 1855-1859 (55) (0,50) ? ? ?
Guip?zcoa 1855-1859 (62) (0,62) ? ? ?
Navarra 1855-1859 320 0,62 ? ? ?
Teruel 1855-1859 357 0,48 1959-1961 0 0,00
Zaragoza 1855-1859 447 0,52 ? ? ?
Huesca 1855-1859 (407 ? 454) (0,52 ? 0,58) 1956 4 0,03
Barcelona 1855-1859 15 0,04 ? ? ?
Tarragona 1855-1859 114 0,36 ? ? ?
L?rida 1855-1859 (24 ? 241) (0,04 ? 0,40) ? ? ?
Gerona 1855-1859 (12) (0,04) ? ? ?
Castell?n 1855-1859 103 0,30 ? ? ?
Valencia 1855-1859 88 0,16 ? ? ?
Alicante 1855-1859 12 0,04 ? ? ?
Murcia 1855-1859 (50 ? 60) (0,08 ? 0,10) ? ? ?
Madrid 1855-1859 380 0,98 ? ? ?
Badajoz 1855-1859 1.321 1,22 1954-1960 79 0,05
C?ceres 1855-1859 (1.217) (1,22) 1954-1961 375 0,24
Guadalajara 1855-1859 (128 ? 293) (0,21 ? 0,48) 1955-1961 3 0,003
Cuenca 1855-1859 209 0,24 1956-1961 0 0,00
Albacete 1855-1859 110 0,14 ? ? ?
Toledo 1855-1859 (184 ? 515) (0,24 ? 0,67) 1955-1961 58 0,05
Ciudad Real 1855-1859 795 0,80 1956-1961 85 0,09
M?laga 1855-1859 14 0,04 ? ? ?
Sevilla 1855-1859 309 0,44 ? ? ?
Huelva 1855-1859 575 1,14 ? ? ?
C?rdoba 1855-1859 801 1,16 1954-1959 110 0,13
C?diz 1855-1859 (15 ? 89) (0,04 ? 0,24) ? ? ?
Ja?n 1855-1859 836 1,24 1958-60 y 1961 6 0,01
Granada 1855-1859 (250) (0,40) 1955-1961 0 0,00
Almer?a 1855-1859 (0 ? 5) (0,00 ? 0,01) ? ? ?
Total 1855-1859 (13.331 ? 15.157) (0,59 ? 0,67)
Caza y rarificaci?n del lobo en Espa?a
167
Hemos cartografiado los datos de archivo en un mapa (Figura 1) que representa
la densidad de caza de lobo a mediados del siglo XIX a escala provincial, y donde
quedan anotadas de forma gr?fica las tendencias de la poblaci?n lobuna seg?n cada
provincia declara. Por ejemplo, Zamora informa de que, ?lejos de tomar incremento
en esta provincia la aparici?n de animales da?inos, disminuye en proporci?n de los
muchos montes que se descuajan y roturan procedentes de la desamortizaci?n y de
propiedad particular?. La Junta de Agricultura de Segovia escribe que ?no ha tomado
incremento su aparici?n, ni causan da?os notables, salvo en algunas localidades
en que por su proximidad a la sierra y por la extensi?n y espesura de sus montes, no es
f?cil su persecuci?n ni evitar que sorprendan algunos ganados sobre todo en la estaci?n
del invierno?.
Figura 1. Densidad de capturas de lobo (C. Lupus signatus) y tendencia de sus poblaciones
para Espa?a en el periodo 1855-59
Density of wolf captures in Spain and population trends (1855-59)
Galemys 12 (n? especial), 2000
168
El ?rea de distribuci?n de la especie en la misma ?poca (Figura 2) se ha obtenido
a partir de datos de archivo y de estimaciones para aquellas provincias sin informaci?n,
complet?ndolos con datos recogidos de la bibliograf?a (Valverde 1971, Grau
et al. 1990, Mart?n 1994, Gragera 1996).
La suma de datos reales y estimados nos proporciona la cifra estimada de lobos
cazados en el quinquenio, que est? comprendida entre un m?nimo de 13.000
lobos y un m?ximo de 15.000, es decir, un promedio aproximado de 2.600 y 3.000
ejemplares por a?o (Tabla 1).
Figura 2. El lobo en Espa?a en el periodo 1855-59. El mapa representa la distribuci?n estimada a partir de
estad?sticas de caza y de bibliograf?a. No se consideran los datos de la distribuci?n del lobo en Portugal
The wolf in Spain between 1855 and 1859. The map represents the estimated distribution from different
sources (hunt statistics and bibliography). Wolf distribution in Portugal is not represented
Sobre 3.242 capturas datadas por a?os, en siete provincias, se da un descenso
del 13,21% entre el primer y ?ltimo de esos cinco a?os (704, 640, 627, 664 y 611
lobos cazados cada uno de los a?os). Sin embargo, al analizar la varianza en las
densidades de capturas de esas provincias por a?o, el descenso resulta no ser significativo
(Anova, P=0,56), ni tampoco las diferencias entre sus medias (Test de Tuckey,
P>0,05). Para hacer estos an?lisis estad?sticos hemos partido de la premisa (te?rica)
de un esfuerzo de captura homog?neo en cada a?o de dicho periodo.
Por ?reas geogr?ficas destacan, en cuanto a la mayor densidad en el n?mero
de capturas, las provincias del entorno de Sierra Morena ?por ejemplo, en Badajoz
se mataron 1.321 lobos en el periodo?, gran parte de Galicia ?Lugo presenta la
m?s alta densidad de capturas de Espa?a?, y otras provincias aisladas, como La
Rioja o Madrid. Para la provincia de Gerona se han propuesto densidades de
Caza y rarificaci?n del lobo en Espa?a
169
capturas de 0,6 lobos/a?o/100 km2 en el periodo 1722-39, y de 0,2 lobos/a?o/100
km2 en el de 1788-1845, y se cita la captura de solo 15 lobos en 1840-45 (Grau et al.
1990). Frente a esto, nosotros proponemos una densidad de captura de 0,02 lobos/
a?o/100 km2 en el quinquenio 1855-59. En nuestra encuesta se lee, en referencia
a esta misma provincia catalana, que ?es tan escasa la importancia que en esta
provincia tiene la calamidad de que nos ocupamos, que en el ?ltimo quinquenio
nadie se ha presentado a reclamar premio alguno por la muerte de animales
da?inos. Solo se alberga alguno en los partidos monta?osos de Olot y de Ribas,
donde tambi?n ha decrecido el n?mero considerablemente, sin duda por el
desarrollo que ha tomado la poblaci?n?. En Almod?var del Campo (valle de
Alcudia, en Sierra Morena de Ciudad Real) en catorce a?os del siglo XVIII se mataron
415 lobos (Gasc?n 1994). En la encuesta del siglo XIX se lee que, en toda la provincia
?desde el a?o de 1840 en que se impulsaron los medios de persecuci?n viene
not?ndose decrecimiento?, mat?ndose en dos a?os 318 lobos. Para un gran n?mero
de municipios de Badajoz en los siglos XVIII y XIX se documentan cifras de capturas
importantes (Gragera 1996) y, por nuestra parte, proponemos un promedio anual
en el quinquenio 1855-59 de 1,2 lobos muertos cada 100 km2.
El ?rea de distribuci?n de la especie a mediados del siglo XIX ocupar?a casi toda
Espa?a (Figura 2). Se observa que la presencia del lobo es espor?dica en Almer?a y
en otras zonas costeras muy humanizadas de provincias como Gerona (Grau et al.
1990), Barcelona, Valencia, Murcia, La Coru?a, Asturias, Guip?zcoa, Vizcaya y otras.
A partir de los datos por partidos judiciales y pueblos que proporciona la fuente, se
detectan huecos en ?reas interiores muy humanizadas o con gran desarrollo agr?cola:
Tierra de Campos (parte de las provincias de Le?n, Zamora, Valladolid y
Palencia), Tierra de Pinares segoviana, La Mancha y las vegas de los grandes r?os.
Este mapa matiza el que Valverde elabor? para Espa?a a partir del Diccionario de
Madoz (1840), y en el que el lobo solo estaba ausente en las provincias costeras de
Catalu?a (Valverde 1971).
La proporci?n de cr?as (menores de 6 meses) sobre 3.620 lobos de los que se
especific? el grupo de edad es del 56,2%. Esto indica que un gran n?mero de capturas
se obtuvo en forma de camada. Sobre 79 cr?as cazadas en Ciudad Real en dos a?os,
14 lo fueron en abril, 33 en mayo y 32 a partir de junio, muchas de ellas con varios
meses de edad. Esto podr?a ser un indicador de que un porcentaje importante de
estas cr?as del Sur habr?a nacido en la segunda quincena de abril, afirmaci?n que
contrasta con datos, tanto personales como de otros autores (Grande del Br?o 1984,
Petrucci-Fonseca 1990, Barrientos, Llaneza y Fern?ndez com. pers.), que sit?an la
mayor?a de los partos de la mitad norte de la Pen?nsula durante la segunda quincena
de mayo y la primera semana de junio. Por tanto, se detecta casi un mes de antelaci?n
Galemys 12 (n? especial), 2000
170
entre la fecha de parto del Sur de Espa?a respecto del Norte. No obstante, Grande
del Br?o (1984) y Grau et al. (1990), citan camadas espor?dicas en abril en distintos
puntos del Norte: Zamora y Gerona, entre otros.
El sex ratio sobre una muestra de 470 adultos fue de 1,0:1,1 a favor de las hembras.
Mediados del siglo XX
Disponemos de datos correspondientes a 18 provincias, algunas incompletas,
del periodo 1953-61. Los referentes a Cantabria abarcan un periodo m?s amplio,
1944-61. En la Tabla 1 presentamos la relaci?n de lobos muertos y la densidad provincial
de capturas.
Al ser imposible cuantificar si el esfuerzo de captura fue el mismo que a mediados
del siglo XIX, las capturas en estos dos periodos no ser?an comparables. Sin embargo,
esta comparaci?n se puede hacer teniendo en cuenta que en dichos periodos
se impuls? desde la administraci?n una pol?tica de fomento de la caza de animales
da?inos mediante premios, el verdadero motor de la caza de fieras desde
una perspectiva hist?rica (Torrente 1999). En este caso sorprende el importante
descenso que experimenta la densidad de caza de lobos. ?nicamente se rompe
esta tendencia en Cantabria, donde aumenta. En Asturias se mantiene la estimaci?n
m?nima hecha para el siglo XIX.
A mediados del siglo XX, las densidades de captura m?s altas se verifican en la
zona Norte-Cordillera Cant?brica (Cantabria, Asturias, Lugo y Palencia) y en C?ceres.
En tres provincias (Granada, Cuenca y Teruel) el lobo parece haber desaparecido;
en otras dos (Guadalajara y Huesca) la ?ltima referencia de cr?a corresponde a 1956.
Alrededor de esa fecha tambi?n se pudieron matar los ?ltimos lobos en el Pirineo
de Gerona (Filella 1999). Muchos de estos datos concuerdan con el ?rea de distribuci?n
en 1950 ofrecida por Grande del Br?o (1984), en la que se reflejar?a el comienzo
del aislamiento, aunque no total, de las poblaciones del Sur.
El caso de Cantabria permite hacer varias observaciones particulares: las cifras
del periodo 1944-61, agrupadas por sexenios, indican una disminuci?n de las capturas
entre el primer y ?ltimo subperiodo del 61,6 %, con una regresi?n anual media
en las capturas del 8,1%.
- Partiendo de las densidad de 0,35 grupos/100 km2 para el territorio ocupado por
el lobo en la Cornisa Cant?brica propuesta por Blanco et al. (1990), estimamos
para toda la superficie de la provincia de Santander unos 17 grupos familiares o
136 lobos (promedio de 8 lobos por grupo) a mediados del siglo XX. Si la media de
lobos capturados en los 6 primeros a?os del periodo estudiado fue de 54,7 anuales,
la tasa de captura estar?a cercana al 40% sobre el total de la poblaci?n lobuna
de Cantabria.
Caza y rarificaci?n del lobo en Espa?a
171
- El sex ratio de los lobos capturados es 1,38:1,00 a favor de los machos, al contrario
del calculado a mediados del siglo precedente (1855-59).
- La proporci?n de cr?as fue del 49%, similar a la de cien a?os antes.
D?cadas de los a?os 50 a los 90 del siglo XX
Ante la dificultad para recopilar cifras globales de la caza de lobos en Espa?a
durante las ?ltimas d?cadas, hemos optado por tomar como referencia y como ?ndice
la relaci?n de lobos homologados como trofeo de caza durante estas d?cadas
por la Junta Nacional de Homologaci?n. Se dispone de informaci?n de 309 lobos
homologados (Tabla 2). En muchos casos, sobre todo los m?s antiguos, la informaci?n
es limitada debido a que algunas fichas han desaparecido.
TABLA 2
Relaci?n del n?mero de trofeos de lobos homologados por regiones naturales hasta el 24/09/97
Number of wolf trophies, for each natural region, certified before 24/09/97
Se puede observar c?mo la incidencia de la caza del lobo para trofeo no ha sido
constante a lo largo del tiempo en las distintas zonas. En este sentido, sigue un
camino parejo al proceso de privatizaci?n y cerramiento de grandes fincas
cineg?ticas del Sur, y al auge de dicho tipo de caza de trofeos en las ?ltimas d?cadas
en la mitad norte de Espa?a.
l Andaluc?a Sur (provincias de M?laga, C?diz y sur de Huelva)
El ?ltimo lobo del P. N. de Do?ana se mat? en 1952. En 1965 y 1969 se
homologaron 2 lobos muertos en el Sistema Penib?tico, que son las ?ltimas referencias
v?lidas de lobos para estas sierras.
l Montes de Toledo (provincia de Toledo y norte de la provincia de Ciudad Real)
Antes de los a?os 50, entre los cazadores de las grandes fincas ya hab?a tradici?n
de homologar los trofeos. La frecuencia m?xima se dio en la d?cada de los 50
con siete lobos homologados. El ?ltimo lobo homologado se caz? en 1973.
Antes
1950
A?os 50 A?os
60
A?os
70
A?os
80
A?os
90
Total
Sierra Morena 7 11 37 41 10 0 106
Andaluc?a (Sur) 0 1 2 0 0 0 3
Extremadura 4 4 10 11 13 0 42
Montes de Toledo 5 7 6 2 0 0 20
Mitad Norte 0 2 3 39 59 35 138
Total 16 25 58 93 82 35 309
Galemys 12 (n? especial), 2000
172
l Sierra Morena (provincias de C?rdoba, Ja?n, norte de Huelva y sur de Ciudad Real
y Badajoz)
Es la comarca natural de la mitad sur de Espa?a con mayor n?mero absoluto de
trofeos de lobo homologados (concretamente 106). El incremento fuerte se produjo
en los a?os sesenta y setenta (37 y 41 lobos homologados respectivamente),
coincidiendo con el cerramiento de muchas grandes fincas privadas, lo cual,
sin duda, facilit? su captura. En los a?os ochenta el lobo es protegido en Andaluc?a
(desde febrero de 1986), y en 1987 se veda en Castilla-La Mancha (aunque
el ?ltimo lobo homologado en esta comunidad fuera cazado un a?o despu?s).
Teniendo en cuenta ?nicamente el periodo de tiempo en que se pudo cazar en
los a?os ochenta, el n?mero de lobos homologados descendi? en un porcentaje
importante (63,7%) respecto a la d?cada anterior. Estas cifras se corresponden,
sin duda, con un brusco descenso de los efectivos demogr?ficos del lobo durante
los ?ltimos a?os de su caza.
l Extremadura (provincias de C?ceres y Badajoz)
El ?ltimo lobo homologado en el sector Este de dicha comunidad fue muerto en
el a?o 1965 en Guadalupe. En esta regi?n el patr?n que han seguido las capturas
de lobos homologados es distinto al de Sierra Morena: aqu?, el incremento de
homologaciones se mantiene hasta la fecha de la protecci?n de la especie (julio
de 1985), aunque el ?ltimo cobrado lo fue en febrero de ese mismo a?o. El m?ximo
se alcanz? en la d?cada de los ochenta con 13 lobos muertos en tan s?lo 6
a?os de caza, aunque se mat? un gran n?mero en los primeros a?os (10 ejemplares
entre 1980 y 1982). Como dato, sabemos que cuatro de ellos se mataron
durante una misma jornada en la finca Tomellosa en 1981.
l Mitad norte de Espa?a
Conserva las principales poblaciones de lobos de la Pen?nsula en el ?ltimo tercio
del siglo XX (Valverde 1971, Grande del Br?o 1984). Tambi?n han experimentado
oscilaciones muy fuertes: as?, se comenta la casi desaparici?n del lobo en
Galicia en 1920 (B?rcena 1997). El incremento de sus poblaciones detectado a
finales de la d?cada de los setenta y en los ochenta (Blanco et al. 1990) podr?a
explicar que el m?ximo de lobos homologados se produjese en los a?os ochenta
(59 lobos). Otra explicaci?n del incremento de homologaciones, a nuestro juicio,
podr?a radicar en que, hasta no hace mucho, en este ?rea, el lobo no estaba
considerado como una pieza para trofeo y la mayor?a de los abatidos eran abandonados
en los campos o naturalizados; es en las ?ltimas d?cadas cuando ha
empezado a cazarse como trofeo.
Caza y rarificaci?n del lobo en Espa?a
173
Un hecho biol?gico que puede obtenerse de esta relaci?n de lobos homologados
en Espa?a es la existencia de animales dispersantes desde la poblaci?n principal.
Existen seis casos: dos en Madrid (1970 y 1987), dos en ?vila (1980 y 1994), y dos en
Segovia (1975 y 1977). Esto demuestra que estos lobos dispersantes son un hecho
com?n y lo han sido en todas las ?pocas. No hay que buscar en ellos un indicador
de expansi?n de las poblaciones. Lo lobos que se homologan son solo una peque?a
parte de los que se cazan y, por tanto, en mucha menor proporci?n, de los que
eventualmente se dispersar?an.
Otra conclusi?n biol?gica nos lleva a poner en duda la suposici?n, basada en
las dimensiones craneales, de que los lobos de las poblaciones del Sur eran bastante
mayores que los de las del Norte. Dicha idea, extendida entre cazadores y
algunos cient?ficos, comenz? a difundirse en los a?os setenta, a ra?z de que la
mayor?a de los r?cords y de los trofeos de oro se otorgaban a lobos del Sur. No
obstante, desde que los lobos del Norte han sido homologados con mayor frecuencia,
las diferencias se han limado, a la par que estos lobos del Norte ocupan
tambi?n los primeros puestos.
Aunque algunas fichas no incluyen valores (el valor es igual a la suma de largo y
ancho craneal), en este momento se dispone de medidas de 245 lobos homologados
(111 del Sur ?provincias al sur del Sistema Central- y 134 del Norte ?provincias al
norte del Sistema Central). Sin embargo, la valoraci?n m?nima de los trofeos se ha
incrementado arbitrariamente a lo largo del tiempo, y durante los primeros a?os de
homologaci?n hab?a una mayor proporci?n de lobos del Sur. Por esto, para los an?lisis
estad?sticos se ha decidido mantener solo los lobos que igualan o sobrepasan el
l?mite m?nimo actual de 37 puntos (cm). En este caso, el n?mero de lobos ser?a de
217: 91 del Sur y 126 del Norte (Tabla 3). No aparecen diferencias significativas entre
el Norte y el Sur (U de Mann-Whitney, P= 0,43) en las valoraciones de estos lobos.
Tampoco entre las longitudes (P= 0,14), ni entre las anchuras (P= 0,36).
No obstante, un condicionante que conviene tener en cuenta es el hecho de
que los cr?neos homologados no son una muestra de la poblaci?n, sino solo un
conjunto o muestra sesgada de aquellos que cumplen determinados requisitos y
que, por lo tanto, dificultan cualquier generalizaci?n sobre los tama?os. Vila (1993)
analiz? 19 medidas craneales sobre una muestra de 193 lobos ib?ricos, en la cual
estaban incluidas clases de edad y sexo poco representadas en nuestra muestra
(como, por ejemplo, j?venes y hembras). ?nicamente encontr? diferencias significativas
en el caso de los cr?neos de las hembras de Sierra Morena respecto a los de
las lobas del resto de la Pen?nsula, siendo mayores los de las primeras.
Galemys 12 (n? especial), 2000
174
TABLA 3
Caracter?sticas, distribuci?n y proporci?n de los trofeos por zonas seg?n categor?as (sobre 217 con
valoraci?n disponible superior 37 puntos: 91 del Sur y 126 del Norte)
Characteristics, distribution and trophy proportions by category and for each zone (217 with value
higher than 37 points: 91 from Southern Spain and 126 from Northern Spain)
DISCUSI?N
Sobre la distribuci?n del lobo:
Como hemos visto, el proceso de rarificaci?n del lobo se manifiesta en Espa?a
a mediados del siglo XIX con una baja densidad de capturas en algunas provincias,
sobre todo en las costeras mediterr?neas, y con una regresi?n de su ?rea de distribuci?n,
principalmente en la costa Este y en otras ?reas muy humanizadas.
Sorprendentemente, alguno de los grandes vac?os interiores que se detectan
en el siglo XIX, como Tierra de Campos, son ocupados en la actualidad por
poblaciones de lobos. La raz?n se encuentra, probablemente, en el cambio que ha
experimentado el paisaje agrario: menores parcelas y mayor labor manual ayer,
trabajo mecanizado y grandes parcelas hoy, dedicadas al cereal, girasol o ma?z, que
ofrecen mayor refugio y tranquilidad; y, complementariamente, en el alimento
proveniente de las granjas intensivas de ganado (Barrientos 1997). Tambi?n para
Galicia se apuntan estas oscilaciones en su ?rea de distribuci?n en la primera mitad
del siglo XX en funci?n de la intensificaci?n o relajaci?n de su caza (B?rcena 1997).
En general, para Espa?a, se detecta una regresi?n hasta mediados de los a?os
setenta, sobre todo desde el Este hacia el Oeste y siguiendo las cuencas de los grandes
r?os, con un posterior incremento en la d?cada de los a?os ochenta (Blanco et al.
1990). En las poblaciones del Sur, la regresi?n produjo un progresivo aislamiento ?
parcial en los a?os cincuenta, y total en la d?cada de los setenta? que ha
desembocado en una notable rarificaci?n de las poblaciones de Extremadura (Rico
et al. 1997), de las de Sierra Morena (Llaneza et al. 1997) y de las poblaciones vecinas
del sur de Portugal (Petrucci-Fonseca y ?lvares 1997).
Sur Norte
Oro 24 (26.08%) 25 (19.84%)
Plata 35 (38.04%) 60 (47.62%)
Bronce 33 (35.87%) 41 (32.54%)
Puntuacion media 39.74 39.53
Longitud craneal Media (cm) 25.63 25.37
Anchura craneal Media (cm) 14.09 14.17
Caza y rarificaci?n del lobo en Espa?a
175
Sobre las tasas de captura, tendencias poblacionales y el aislamiento
La explicaci?n a todas estas regresiones e incrementos viene determinada por
las tasas de captura de lobos (extracci?n) respecto al tama?o de la poblaci?n en los
diferentes periodos. Por tanto, la cuantificaci?n de esas tendencias y de los tama?os
poblacionales ser? m?s exacta cuanto m?s ajustada est? a la mortandad real.
En nuestro caso, hemos obtenido algunas estimaciones de la mortalidad:
l Para la poblaci?n espa?ola de lobos en el periodo 1855-59 (a partir de las estimaciones
de la Tabla 1, de la informaci?n de archivo referida a mediados del siglo XIX,
y de los datos actuales): si la densidad media actual de la poblaci?n de lobos en el
noroeste espa?ol, donde ocupa todos los medios, es de 2.0 por cada 100 km2 (Blanco
et al. 1990) y presuponiendo (con las salvedades enumeradas m?s abajo) una
densidad similar para mediados del siglo XIX en el ?rea de aproximadamente
450.000 km2 que ocupar?a la especie seg?n nuestra estimaci?n (Figura 2), el lobo
en Espa?a a mediados del siglo XIX alcanzaba una poblaci?n que rondar?a los 9.000
ejemplares (tras los partos). Por lo tanto, la tasa de captura o extracci?n anual en
el quinquenio pudo fluctuar entre el 30 y el 34% de la poblaci?n total. Conocemos,
como se refleja en la Figura 1, la opini?n coet?nea sobre su tendencia a aumentar
o disminuir.
l Para el caso de la provincia de Santander entre 1944-61, donde la tasa de extracci?n,
como se ha visto, se acerca al 40% del total de la poblaci?n lobuna.
Partiendo de los par?metros demogr?ficos de 9 poblaciones de lobos, Fuller
elabor? una gr?fica que mostraba la tendencia de dichas poblaciones en funci?n
de su tasa de mortalidad. Su c?lculo situ? en el 0,35 la mortalidad anual post-infantil
que podr?a soportar una poblaci?n para mantenerse estable (Fuller 1995). Si situ?ramos
en dicha gr?fica los puntos correspondientes a nuestras dos poblaciones
(Espa?a 1855-59 y Cantabria 1944-61) se observar?a que est?n en el l?mite o superan
un poco ese 35% (sin tener en cuenta la mortalidad natural). Se han extrapolado
las densidades de lobos actuales al pasado, c?lculo probablemente optimista, pues,
como se enunci? anteriormente, la caza de lobos era sistem?tica, hab?a menos recursos
tr?ficos antrop?genos, terrazgo menos apto, y quiz? hubiera menor n?mero
de ungulados silvestres (Nores et al. 1987 y 1995) de modo que la extracci?n hist?rica
ha debido de superar casi con seguridad ese 35%. Este ser?a entonces el punto de
partida para la regresi?n de la especie en Espa?a.
Por el contrario, en la actualidad se observan casos de peque?as
subpoblaciones, desde el punto de vista ecol?gico, como por ejemplo en el centro
de la Meseta Norte, que no se ajustan a estos postulados. Para esta subpoblaci?n
de 16 grupos, Barrientos (com. pers.) estima un incremento aproximado del 2,3%
Galemys 12 (n? especial), 2000
176
anual, con una tasa de mortandad media del 40-50%. La explicaci?n radicar?a en
el hecho de que no se trata de una poblaci?n en sentido estricto, sino una porci?n
que estar?a actuando como una zona ?sumidero? sustentada en zonas ?fuente? de
lobos pr?ximas.
No se han podido obtener dichos par?metros para las poblaciones aisladas del
Sur en las ?ltimas d?cadas, pues se desconoce la incidencia de otros tipos de mortalidad,
y solo se dispone de estimaciones poblacionales muy vagas, v?lidas ?nicamente
como indicador. Pero a partir de los datos disponibles se pueden hacer las
siguientes estimaciones en dos ?reas:
? En la comarca de Sierra Morena. Se podr?an analizar los datos de la caza de lobos
en las ?ltimas d?cadas partiendo de tres premisas:
- que la caza probablemente no era selectiva en cuanto a sexo o edad.
- que gran parte de los lobos machos adultos mayores de 3-4 a?os son catalogados
como trofeo.
- que ?stos, en ning?n caso supondr?an m?s de 1/4-1/5 de la poblaci?n, con
hembras y j?venes incluidos (Mech 1970, Zimen 1976).
De esta manera podemos estimar que el n?mero de lobos cazados en los
a?os setenta en Sierra Morena fue muy alto (164-205 ejemplares te?ricos). En
los a?os ochenta hasta el a?o de su protecci?n, estimamos la cifra de 40-50
lobos cazados.
Por otra parte, a estos datos habr?a que a?adir todos los ejemplares que pudieron
morir por otras causas: venenos, lazos, atropellos, enfermedades v?ricas, muerte
natural, etc. Por ejemplo, el ?ltimo lobo muerto en Sierra Morena confirmado
por nosotros, lo fue en 1993 en la provincia de Ciudad Real, y se trataba de una
hembra atrapada en un lazo. Estos datos nos hacen pensar que la tasa de extracci?n
debi? de ser demasiado alta en esas d?cadas sobre una poblaci?n mermada
ya num?ricamente (Blanco et al. 1990, Llaneza et al. 1997).
? En Extremadura, al realizar el mismo c?lculo que para Sierra Morena (multiplicando
por 4 ? 5) resulta una cifra estimada de lobos muertos con este tipo de caza
de 52-65 ejemplares entre 1980 y 1985 (fecha de su protecci?n), a partir de unos
efectivos poblacionales muy bajos (Garz?n 1979, Grande del Br?o 1984, Blanco et
al. 1990).
Estos peque?os tama?os de las poblaciones, las altas tasas de mortalidad y su
aislamiento podr?an derivar en una posible desaparici?n.
Entonces, dicho 35%, propuesto por Fuller para poblaciones de Norteam?rica,
puede resultar alto en el caso de peque?as poblaciones donde el azar en la mortalidad
puede mostrarse como un factor de riesgo cuando incide sobre individuos
reproductores; y m?s si se tiene en cuenta que el tama?o de los grupos familiares
Caza y rarificaci?n del lobo en Espa?a
177
de lobos es sensiblemente menor en la Pen?nsula Ib?rica que en Norteam?rica (Vila
et al. 1990).
Por tanto, los tres criterios que condicionan la tendencia de una poblaci?n de
lobos, partiendo de una alta natalidad, podr?an ser: el tama?o de la misma, la tasa de
mortalidad y el aislamiento. De ellos depender?, por ejemplo, la viabilidad de poblaciones
afectadas por fragmentaci?n y aislamiento a causa de grandes infraestructuras
lineales artificiales y poco permeables (autov?as, canales, vallados, etc.).
Sobre la biolog?a del lobo, concluimos lo siguiente:
? Respecto al sex ratio de los lobos capturados, a mediados del siglo XIX fue del 1,0:1,1
a favor de las hembras. Por el contrario, en Cantabria, entre 1944 y 1961 fue de
1,38:1,00 a favor de los machos. No se dispone de m?s datos para saber si esas
cifras se correlacionan positivamente con el sex ratio de las poblaciones en cada
periodo. De existir esa correlaci?n, tampoco sabemos c?mo ha podido influir,
pero seg?n Wilson (1975), el sex ratio de una poblaci?n afecta claramente a la tasa
potencial de reproducci?n, pudiendo repercutir en las interacciones sociales en
muchos vertebrados. Tambi?n Ruggiero et al. (1994) se?alan que la mortalidad
inducida por el hombre que exceda los valores naturales, o que afecte a la estructura
de edades o sexos, puede influir en la persistencia de una poblaci?n de mam?feros
carn?voros, determinando la respuesta de ?sta a las variaciones que experimente
el h?bitat.
? Del cotejo de las medidas craneales no se deducen diferencias significativas entre
el tama?o de los lobos del Sur y los del Norte, al menos en el segmento estudiado.
De existir diferencias significativas en otros grupos de edad o sexo entre comarcas,
?stas apenas tendr?an influencia en t?rminos globales (machos y hembras de
todas las edades) respecto al conjunto de los lobos en la Pen?nsula Ib?rica, pues
?stos han formado parte de una ?nica poblaci?n hasta mediados del siglo XX.
? Se aprecian diferencias fenol?gicas en el ciclo de vida de los lobos peninsulares:
as?, se observa aproximadamente un mes de adelanto como promedio en los partos
de los lobos del m?s c?lido Sur (segunda mitad de abril-primeros de mayo)
respecto de los del Norte (segunda mitad de mayo y primeros de junio). Esto es
algo normal en muchas especies animales y vegetales de la Pen?nsula Ib?rica.
AGRADECIMIENTOS
Al Dr. Ingeniero de Montes, D. Rafael Notario, de la Junta Nacional de Homologaci?n de Trofeos de
Caza (D.G.C.N.), por su amabilidad a la hora de consultar archivos; tambi?n a los siguientes amigos, por
su ayuda de especial importancia para la preparaci?n de este manuscrito: Luis Llaneza, Javier Naves,
Luis Mariano Barrientos, Juliana Carvalho, Pacha Ruiz, Antonio Acha, Jes?s Fern?ndez, Tony Clevenger
y Carles Vila.
Galemys 12 (n? especial), 2000
178
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