S?bado, 05 de mayo de 2007
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GESTI?N DEL LOBO IB?RICO (Canis lupus signatus
CABRERA, 1907), EN LA RESERVA REGIONAL DE CAZA
?SIERRA DE LA CULEBRA? (ZAMORA)
J. L. VICENTE1, M. RODR?GUEZ2 Y J. PALACIOS2
1. Consultor privado. C/ Benavente, 4. Milles de la Polvorosa. 49699 Zamora.
2. Servicio Territorial de Medio Ambiente. Secci?n de Espacios Naturales.
C/ Leopoldo Alas Clar?n, 4 (Planta 4?). 49071 Zamora.
RESUMEN
La Sierra de la Culebra, declarada Reserva Nacional de Caza en el a?o 1973 y reconvertida en Reserva
Regional de Caza en 1996, alberga actualmente una de las mayores densidades de lobo de toda
Europa. La supervivencia en la zona de tan emblem?tico y controvertido animal ha estado estrechamente
vinculada a la declaraci?n de la misma como Reserva Nacional de Caza, que conllev? la implantaci?n
de una Guarder?a espec?ficamente dedicada al control y protecci?n de la fauna, el restablecimiento
de las poblaciones de ungulados-presa caracter?sticas de la Sierra y el comienzo del pago de los
da?os provocados por el c?nido sobre la ganader?a local. Es notable el desconocimiento que la sociedad
en general manifiesta a prop?sito de los cometidos conservacionistas que la Ley espa?ola marc? en su
momento como objetivo prioritario a las Reservas Nacionales de Caza, que son relacionadas casi exclusivamente
con la actividad cineg?tica. Este trabajo pretende clarificar la situaci?n comentada, al tiempo
que se aprovecha para profundizar en el estado de conservaci?n actual del lobo en la Reserva y su entorno,
y en los aspectos que afectan de modo especial al mantenimiento de la especie en el ?rea: seguimiento,
gesti?n de indemnizaciones, ordenaci?n cineg?tica, etc.
Palabras clave: Canis lupus signatus, gesti?n, lobo, Reserva Regional de Caza, Sierra de la Culebra, Zamora.
ABSTRACT
Iberian wolf (Canis lupus signatus Cabrera, 1907) management, in the
?Sierra de la Culebra? regional game reserve (Zamora)
The ?Sierra de la Culebra? (Culebra Mountains), that has been founded National Game Reserve
in the year 1973 and named Regional Game Reserve since 1996, holds actually one of the biggest wolf?s
density of Europe. The survival of this emblematic and controversial animal in the area has been
associated at first to the Reserve?s creation. This fact involved to establish a professional team dedicated
to the control and protection of the local wildlife, the restoration of populations ungulate-preys and
to begin the payment of compensation for wolf damages to livestock. People ignore the conservation
objectives that the Spanish Law defined for all the National Game Reserves, usually connected with
the hunting management. This work aims to explain the population status and to show the wolf
conservation in the Reserve and adjacent zones. In this present paper the most important aspects in
relation with the support of this species in the area (monitoring, damage compensations, game
management, etc.) is analized.
Key words: Canis lupus signatus, management, wolf, Regional Game Reserve, Sierra de la Culebra, Zamora.
Galemys 12 (n? especial), 2000
Galemys 12 (n? especial), 2000
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RESERVAS NACIONALES DE CAZA: G?NESIS, OBJETIVOS Y EVOLUCI?N
A mediados del a?o 1966 el Estado Espa?ol se plante? la necesidad de dedicar
una especial atenci?n a la conservaci?n de determinadas comarcas, repartidas por
todo el conjunto de la geograf?a nacional, caracterizadas por poseer unos valores
agrestes y cineg?ticos sobresalientes.
Con el fin de preservar el patrimonio silvestre existente en los parajes aludidos
y regular su posible aprovechamiento, se promulg? La Ley 37/1.966, de 31 de mayo,
por la que se creaban 23 Reservas Nacionales de Caza (en adelante R.N.C.).
La Ley 37/1.966, nac?a con una filosof?a conservacionista bien patente, como
queda claro tras la lectura de su art?culo segundo, en el que se indica literalmente:
?Las Reservas Nacionales de Caza son zonas geogr?ficamente delimitadas y sujetas a
r?gimen cineg?tico especial, establecidas por Ley con la finalidad de promover, fomentar,
conservar y proteger determinadas especies, subordinando a esta finalidad
el posible aprovechamiento de su caza?.
La Ley de creaci?n de las Reservas supeditaba claramente la caza a la conservaci?n,
y ya preve?a en su articulado medidas tan acertadas y revolucionarias para
la ?poca como el pago de los posibles da?os causados por las especies que se pretend?a
fomentar, la b?squeda del equilibrio entre la fauna y el medio que la sustentaba,
la distribuci?n prioritaria de los beneficios generados por los aprovechamientos
cineg?ticos entre la poblaci?n local, y la participaci?n de los habitantes del medio
rural en la gesti?n de las Reservas a trav?s del establecimiento de ?Juntas Consultivas?
en cada una de ellas.
A principios de la d?cada de los setenta se promulg? la Ley 2/1.973, de 17 de
marzo, por la que se constitu?an como tales 13 nuevas Reservas Nacionales de Caza,
entre las cuales figuraba la zamorana R.N.C. ?Sierra de la Culebra?.
La reciente Ley de Caza de Castilla y Le?n (Ley 4/1996, de 12 de julio), en vigor
desde el 22 de octubre de 1.996, establece en su Disposici?n Adicional Primera que
las Reservas Nacionales de Caza existentes en la Comunidad pasen a denominarse
Reservas Regionales de Caza (R.R.C.). El funcionamiento de las R.R.C. estar? regulado
mediante varias disposiciones actualmente en desarrollo, que pretenden mantener
el esp?ritu conservacionista que inspir? en su momento la creaci?n de las R.N.C.
LA RESERVA REGIONAL DE CAZA ?SIERRA DE CULEBRA?: DESCRIPCI?N GENERAL
La Reserva Regional de Caza ?Sierra de la Culebra?, con 67.340 Has de superficie
y un per?metro aproximado de 198 Km, se encuentra situada en el cuadrante
noroccidental de la provincia de Zamora, lindando al Oeste con el portugu?s Parque
Natural de Montesinho. En el interior de la Reserva residen actualmente aproximadamente
8.200 habitantes (CEAS 1995), concentrados en 41 localidades pertenecientes
a 12 t?rminos municipales diferentes.
Gesti?n del lobo en la RRC Sierra de la Culebra
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La Sierra de la Culebra se caracteriza por presentar una orograf?a suave, con
altitudes mayoritariamente comprendidas entre los 800 y los 1.200 metros. La cota
m?s elevada de la Reserva es Pe?a Mira, con 1.243 metros de altura.
La vegetaci?n actual de la Sierra est? conformada por un mosaico de brezales,
pinares de repoblaci?n (Pinus silvestris y Pinus pinaster) y peque?os rodales de rebollo,
(Quercus pyrenaica), casta?o (Castanea sativa) y encina, (Quercus ilex). En las
proximidades de los pueblos, entre las formaciones vegetales indicadas se intercalan
peque?as praderas y algunos cultivos de escasa entidad que van siendo irremediablemente
abandonados de a?o en a?o a causa de su bajo rendimiento. En los
?ltimos a?os, los incendios forestales han causado la desaparici?n de la vegetaci?n
arb?rea en grandes ?reas donde a?n subsist?a o hab?a sido repuesta (m?s de 12.000
Has arboladas desaparecidas en menos de 10 a?os).
Aunque la Reserva Regional de Caza ?Sierra de la Culebra? alberga todav?a
una fauna bastante variada, integrada por al menos 6 especies de peces, 14 anfibios,
14 reptiles, 29 mam?feros y una rica representaci?n de aves (que incluye m?s
de 100 especies nidificantes), el principal inter?s de este espacio radica en que
constituye uno de los cada vez m?s escasos ecosistemas del occidente europeo
donde el lobo, superpredador por excelencia de la Regi?n Hol?rtica, comparte el
territorio con una interesante comunidad de ungulados silvestres conservada en
estado libre y salvaje, que es regulada de forma natural por el predador (Palacios
y Vicente 1997).
Seg?n ha sido comprobado en sucesivos estudios, y publicado por diversos
autores (Grande del Br?o 1984, Blanco et al. 1990, Moreira 1992, Barrientos y Rico
1993, Barrientos y Vil? 1994, Barrientos 1995a, Moreira et al. 1997, Vicente y Yanes
1997) el lobo mantiene desde hace a?os en la Reserva y ?reas aleda?as densidades
muy elevadas, que llegan a alcanzar, seg?n los ?ltimos datos disponibles, los 10
ejemplares/100 Km2.
La suerte del c?nido est? ?ntimamente ligada a la evoluci?n de la comunidad
de ungulados silvestres existente, integrada por ciervos, corzos y jabal?es, por lo
que se considera oportuno hacer una breve referencia por separado a cada una de
estas especies, al objeto de precisar su ?status? en la zona y describir brevemente las
medidas de gesti?n a que se encuentran sometidas.
Ciervo
El ciervo, extinguido en la provincia de Zamora durante el primer tercio de
este siglo, fue reintroducido con notable ?xito en la Sierra de la Culebra durante la
d?cada de los 70, a ra?z de la declaraci?n de la zona como R.N.C., habi?ndose
convertido en la especie cineg?tica reina del acotado. Los trofeos de ciervo capturados
hoy d?a en la Reserva se encuentran entre los mayores de Espa?a, pudiendo
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ser considerado este espacio, sin lugar a dudas, como el mejor cazadero ?abierto?
(sin cercar) de la especie a nivel nacional.
Los censos realizados durante los ?ltimos a?os permiten afirmar que en las
67.340 Has de superficie que ocupa la Reserva Regional de Caza ?Sierra de la Culebra?,
habitan en per?odo de berrea aproximadamente 1.000 ejemplares de ciervo.
Por tanto, la densidad local de la especie puede cifrarse en 1,5 ciervos/100 Has para
el conjunto de la Reserva. La relaci?n de sexos de la especie en la Reserva, muy
pr?xima a una hembra por cada macho (1invasor, se considera ?ptima para los objetivos
de gesti?n.
La predaci?n del lobo sobre el ciervo se mantiene dentro de l?mites que se consideran
claramente aceptables, concordando notablemente las estimaciones realizadas
por los autores para la Reserva con las cifras aportadas por estudios hom?logos
centrados en otros c?rvidos de tama?o similar o mayor que habitan en ecosistemas
con fuerte presencia de predadores (Bunnell 1982, Mech 1966).
El c?nido ha demostrado, pues, ser un eficaz controlador local de las poblaciones
locales de ungulados y es, sin duda, un elemento indispensable para mantener
el equilibrio ecol?gico de la Reserva de forma natural y asegurar el mantenimiento
de la calidad de los trofeos.
El ciervo comenz? a cazarse en la Reserva en 1980, habi?ndose expedido en
los 20 a?os transcurridos hasta 1999 un total de 246 permisos de caza para la especie.
En el periodo indicado se capturaron 200 ejemplares, de los que m?s de 70
fueron galardonados con ?Medalla de Oro? por la Junta Nacional de Homologaci?n
de Trofeos de Caza.
Corzo
Antes de la introducci?n del ciervo y de la imparable expansi?n del jabal?, el
corzo era la especie de caza mayor m?s numerosa en la Sierra; sin embargo, la situaci?n
local de este peque?o c?rvido ha variado de forma substancial.
El Plan de Ordenaci?n Cineg?tica de la Reserva de 1990 situaba el censo de corzo
en cerca de 350 ejemplares (Projari S. A. 1990), cifra que parece haber sido evaluada
a la baja, seg?n la impresi?n de la Direcci?n T?cnica y de la Guarder?a. No
obstante, es casi seguro que la densidad actual del corzo en la Reserva apenas alcance
1 ejemplar por cada 100 Has.
Aunque en la actualidad el corzo se encuentra en estado de gran expansi?n
por toda la mitad septentrional de la Pen?nsula, incluida la provincia de Zamora,
los efectivos de la especie han sufrido una notable y progresiva merma en la Reserva,
atribuible principalmente seg?n los autores de esta comunicaci?n al incremento
local de las poblaciones de ciervo y a la fuerte predaci?n a que el corzo se ve
sometido por el lobo.
Gesti?n del lobo en la RRC Sierra de la Culebra
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La presi?n cineg?tica ejercida sobre el corzo desde la creaci?n de la Reserva ha
sido pr?cticamente despreciable, ya que el furtivismo se ha mantenido hasta la fecha
en niveles muy bajos y las capturas legales, dada su dificultad, han supuesto la
muerte de poco m?s de 50 ejemplares en 21 a?os.
Jabal?
El jabal? ha pasado de ser una especie inexistente en la Reserva hace 25 a?os, a
ser una pieza extraordinariamente abundante.
El principal predador local del jabal? es el lobo, que realiza una destacable labor
de eliminaci?n de efectivos, produciendo indirectamente a los agricultores un
importante beneficio. En zonas similares sin presencia de lobo, las densidades de
jabal? son mucho mayores, lo que repercute en un aumento proporcional de los
da?os sobre los cultivos y praderas.
El jabal? es cazado en la Reserva por la poblaci?n local mediante aguardos nocturnos
y batidas organizadas. Asimismo, los guardas de la Reserva realizan una labor
esencial en relaci?n con el control de esta especie, eliminando todos los a?os
un apreciable n?mero de ejemplares.
GESTI?N DEL LOBO EN LA RESERVA
El lobo ib?rico es, sin lugar a dudas, el tax?n m?s valioso de la Reserva. Como
ya se ha destacado, la R.R.C. ?Sierra de la Culebra? forma parte, junto a la regi?n
portuguesa de Tras Os Montes y las comarcas de Aliste y Carballeda, del ?rea donde
el lobo ib?rico alcanza sus mayores densidades de poblaci?n, lo que hace patente
la importancia ecol?gica de este conjunto de espacios naturales.
No es de extra?ar, por tanto, que gran parte de la actividad desarrollada por el
personal que presta servicio en la Reserva gire en torno del lobo. A continuaci?n se
van a describir las labores de seguimiento y gesti?n relacionadas con el c?nido llevadas
a cabo durante los ?ltimos a?os, tras lo cual se proceder? a comentar la situaci?n
local de la especie y la problem?tica que la afecta.
1. Seguimiento de la especie
A partir del a?o 1993 se plante? la necesidad de sistematizar e incrementar la
recogida de informaci?n relacionada con el lobo dentro de los l?mites de la Reserva.
Para ello, se definieron y pusieron en marcha las siguientes actuaciones:
Especializaci?n de la Guarder?a de la Reserva: Realizaci?n peri?dica de cursos
monogr?ficos de reciclaje sobre la biolog?a y ecolog?a de la especie, actualizaci?n
de las metodolog?as de censado y certificaci?n de ataques al ganado, dotaci?n de
material de observaci?n de largo alcance (telescopios), aprendizaje de protocolos
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de recogida de muestras veterinarias, dotaci?n de equipos de medida y de pesaje,
dotaci?n de equipos de recogida de muestras, etc.
Localizaci?n y seguimiento de grupos familiares en la Reserva y ?reas lim?trofes: .
Esta actividad comenz? a realizarse en la provincia con periodicidad a partir de
1992. El seguimiento de las camadas se encomend?, en un principio, a equipos de
naturalistas especializados en el c?nido contratados al efecto por la Junta de Castilla
y Le?n. Sin embargo, est? previsto que en un futuro cercano, y tras la experiencia
adquirida por la Guarder?a durante los ?ltimos a?os, el seguimiento local de las
camadas pase a ser acometido en exclusiva por el personal de la Reserva. La localizaci?n
de los grupos se efect?a mediante la conjunci?n de diversas t?cnicas: estudio
y an?lisis de rastros, escuchas nocturnas, esperas en fechas y lugares estrat?gicos,
an?lisis de la concurrencia espacial de los ataques al ganado, atropellos, capturas
y otras observaciones directas de individuos, etc.
Recogida exhaustiva de informaci?n de todos los ejemplares capturados o encontrados
muertos: La Guarder?a recopila todos los datos a los que tiene acceso en relaci?n con
la muerte de ejemplares de esta especie y de sus presas principales en la Reserva y sus
inmediaciones, inspeccionando los cad?veres que son localizados y tomando nota
en una ficha preparada al efecto de las circunstancias de la muerte, datos biom?tricos,
etc. Si es posible se procede a la conservaci?n de pieles y cr?neos con vistas a reunir
material que permita la realizaci?n de futuros estudios anat?micos y taxon?micos.
Seguimiento sanitario de la especie: Los cad?veres cuyo estado lo permite son
necropsiados ?in situ? en la Reserva por la Guarder?a desde 1993, que remite las
muestras extra?das a los Servicios Oficiales Veterinarios de la Junta en Zamora para
su estudio. Habitualmente se efect?an an?lisis laboratoriales de ?rganos, suero y
heces de las muestras enviadas. Se han completado diversos estudios anatomopatol?gicos
y parasitol?gicos sobre la especie (Vicente y Yanes 1997), se han iniciado
estudios de inmunolog?a en cr?as, y se ha colaborado con equipos internacionales
de investigaci?n (Vil? et al. 1997) remitiendo a los mismos muestras de material
gen?tico obtenidas de lobos de la Reserva y zonas aleda?as.
Realizaci?n de estudios locales de alimentaci?n: Se ha procedido a realizar estimaciones
de la dieta de los lobos de la Reserva a partir del an?lisis de excrementos
recogidos por guardas y otros colaboradores. En el a?o 1994 fueron recogidos y posteriormente
analizados 367 excrementos; 142 excrementos m?s fueron colectados
y analizados en 1995.
Mantenimiento y vigilancia de muladares: Con esta medida se ha permitido asegurar
suficiente comida en ?pocas de escasez para las distintas camadas, as? como
Gesti?n del lobo en la RRC Sierra de la Culebra
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disminuir apreciablemente los da?os que los lobos causaban sobre el ganado existente
en la Reserva. Adem?s, los muladares, cuya ubicaci?n se cambia peri?dicamente,
facilitan importante informaci?n sobre el n?mero de ejemplares de la especie
que se mueve por cada zona de la Reserva, y posibilitan la ejecuci?n de hipot?ticas
actuaciones futuras de saneamiento veterinario. El traslado y dep?sito de carro?as
se lleva a cabo con la correspondiente autorizaci?n especial, extendida por
la Consejer?a de Agricultura y Ganader?a de la Junta de Castilla y Le?n y tramitada al
amparo del Art. 25.3 de la Ley 6/1994.
Tratamiento inform?tico de los datos recopilados sobre la especie y sus presas principales:
Esta actuaci?n pretende facilitar el almacenamiento, acceso y an?lisis actual
y futuro de la informaci?n existente sobre la fauna m?s caracter?stica de la Reserva.
Apertura de l?neas de trabajo conjuntas con el Parque Natural de Montesinho: Esta
colaboraci?n se ha materializado en un exhaustivo intercambio de la informaci?n
relacionada con el lobo y sus presas existente a ambos lados de la frontera, la realizaci?n
de programas de especializaci?n de la Guarder?a, y el dise?o y puesta en
marcha de proyectos conjuntos de investigaci?n.
2. Situaci?n en la Reserva
* Demograf?a
Los resultados de los recientes estudios demogr?ficos realizados sobre la poblaci?n
de lobos existente en la Reserva y su entorno inmediato (Barrientos y Vil?.
1994, Barrientos 1995a, Vicente y Yanes 1997) permiten afirmar que en la actualidad
cr?an no menos de 7-8 grupos familiares en el ?rea indicada.
Dentro de los l?mites de la Reserva existen 6 ?reas de cr?a estables, donde se ha
detectado la reproducci?n segura de la especie de forma continuada durante los
?ltimos cinco a?os.
Se conoce la existencia de otros 5 grupos familiares que ocupan ?reas aleda?as,
y que incluyen parte de la superficie de la Reserva dentro de sus respectivas
?reas de campeo y/o territorios. Dos de los grupos citados, que cr?an en Portugal,
han sido objeto de un seguimiento m?s o menos detallado desde 1991 por personal
especializado que trabaja en el P.N. de Montesinho (Moreira et al. 1997).
Aplicando la metodolog?a propuesta por Blanco para determinar el tama?o
medio de las manadas (Blanco et al. 1990), la poblaci?n de la Reserva oscilar?a entre
un m?nimo absoluto de 21 ejemplares y un m?ximo de 56 (en esta estimaci?n no
se incluyen los individuos divagantes, no adscritos a ninguna manada).
El m?ximo n?mero de cachorros por grupo observado ya entrado el oto?o fue
de 8, aunque habitualmente en los grupos avistados s?lo sobreviven 3 ? 4 lobatos
por esta ?poca del a?o.
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Se puede obtener una idea aproximada de la reciente evoluci?n de la poblaci?n
de lobos de la Sierra contrastando los datos anteriores con otros en su mayor?a in?ditos
recopilados por Ram?n Grande del Br?o en los a?os 70 y principios de los 80.
El autor citado cifraba la poblaci?n de lobos de la Reserva entre 1972 y 1977 en
torno a 8-10 ?parejas reproductoras? (40-45 ejemplares). Siempre seg?n este autor,
entre 1978 y 1983, ?la poblaci?n de lobos se mantuvo en buenas condiciones? (sic.).
Grande del Br?o calcula que por aquellas fechas habr?a no menos de 50 lobos en la
Reserva (27-30 ?comprobados?). Se citan 2 camadas avistadas en junio de 1979, compuestas
por la pareja reproductora m?s 7 cachorros, y una con 6 cachorros y otra
con 5 controladas en 1980. Adem?s, se aportan datos de observaciones de grupos
m?s reducidos, integrados por 2-3 individuos (Barrientos com. pers.).
Puede concluirse, por tanto, que a tenor de la informaci?n disponible, la poblaci?n
de lobos de la Sierra de la Culebra se ha mantenido bastante constante durante
los ?ltimos 25 a?os. La Reserva es reconocida desde hace tiempo como un ?rea
?exportadora? de lobos hacia zonas donde la especie es o ha sido muy castigada, permitiendo
su mantenimiento y recuperaci?n en estas ?reas (Barrientos 1994), factor
que debe ser considerado convenientemente al abordar las actuaciones de gesti?n.
* Alimentaci?n
El espectro de alimentaci?n del lobo dentro de la Reserva es bastante variado,
seg?n se deduce de estudios recientemente realizados a partir de 509 excrementos
examinados por A. Onrubia (Barrientos y Vil? 1994, Barrientos 1995a). Seg?n estos
estudios la dieta del lobo en la Sierra de la Culebra est? basada en un elevado porcentaje
en presas silvestres (55%), fundamentalmente ciervo, jabal?, corzo y conejo.
El 45% restante de la materia consumida corresponde a especies dom?sticas (40%),
y tierra y vegetales (5%). Los datos anteriores difieren poco de los aportados por
otros autores que realizaron un estudio similar en la zona a principios de los a?os
80 (Ur?os et al. 1992). (Figura 1).
El ganado dom?stico depredado supone aproximadamente s?lo un 5% del total
del alimento consumido, tal y como se deduce de comparar la informaci?n relativa a
los ataques con los datos obtenidos del an?lisis de los excrementos. El resto del ganado
consumido (35% sobre la biomasa total) es ingerido en forma de carro?a.
* Uso del territorio
En lo referente al uso del territorio, hay que admitir que apenas se dispone
datos referidos a los grupos que cr?an en la Reserva. Esta carencia puede ser
subsanada en parte aprovechando la afortunada circunstancia de que la mayor
parte del esfuerzo de investigaci?n realizado sobre el lobo hasta la fecha en la
Pen?nsula Ib?rica se haya centrado en ?reas colindantes con la Reserva,
Gesti?n del lobo en la RRC Sierra de la Culebra
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habi?ndose radio-marcado, incluso, animales que incluyeron parte de la superficie
de la Reserva en su ?rea de campeo (Vil? 1993).
Figura1. Alimentaci?n del lobo en la reserva. Porcentaje de biomasa consumida seg?n especies.
A?os 1994-95 (sobre 509 excrementos). An?lisis coprol?gico realizado por A. Onrubia
Wolf feeding in the Hunting Regional Reserve
Las conclusiones aportadas por algunos de los escasos estudios existentes al
respecto realizados en Espa?a y Portugal, permiten aventurar de forma aproximada
la utilizaci?n que los lobos hacen de la superficie de la Reserva.
Las ?reas vitales medias correspondientes a varios individuos radio-marcados
en La Cabrera, La Carballeda y Montesinho totalizaron entre 147,6 - 186 Km2 (Vil?
1993, Moreira et al. 1997), aunque se llegaron a determinar ?reas de campeo individuales
algo mayores de 1.000 Km2 (Vil? 1993).
Los territorios parecen abarcar extensiones aproximadas de 100 Km2, habi?ndose
tenido oportunidad de comprobar que los grupos que basan su alimentaci?n
en presas salvajes ocupan territorios m?s extensos que los que consumen
mayoritariamente carro?as y ganado (Moreira com. pers. y observaciones propias).
Recientes estudios de telemetr?a han demostrado que en ciertas zonas del noroeste
peninsular el lobo selecciona actualmente con marcada preferencia los pinares
para descansar y encamarse (Vil? 1993), optando con menor intensidad por
elegir para estos menesteres formaciones de frondosas de car?cter m?s natural. Es
un hecho, adem?s, que las ?reas de cr?a localizadas en la Reserva y ?reas aleda?as
de Le?n y Zamora se encuentran en un 90% dentro de pinares de repoblaci?n dotados
de un sotobosque de vegetaci?n arbustiva muy densa (Vil? 1993, Barrientos y
Vil? 1994). Estos datos contradicen rotundamente las afirmaciones realizadas por
Grande al respecto (Grande 1984), y obligan a replantearse el papel que determinadas
formaciones vegetales suponen para la conservaci?n de la especie.
Los desplazamientos medios diarios no suelen exceder los 12 - 25 Km en l?nea
recta (Vil? 1993, Moreira1992), aunque excepcionalmente se han observado desplazamientos
m?ximos de 40 Km (Vil? 1993).
Ciervo
24,56%
Corzo
4,59%
Jabal?
16,12%
Liebre
1,94%
Oveja
21,59%
Perro
1,87%
Conejo
5,77%
Burro
8,08%
Otros
4,08%
Cerdo
3,50%
Cabra
2,63%
Vaca
3,54%
Micromam?feros
1,72%
Galemys 12 (n? especial), 2000
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* Mortalidad
En lo que se refiere a la mortalidad sufrida por la especie, hay que distinguir
entre dos periodos. Durante la primera etapa de funcionamiento de la Reserva estaba
legalizado el uso de cepos para la captura de muchas especies consideradas
da?inas (entre ellas el lobo), y la retirada de camadas era un procedimiento habitual.
En estos a?os la Direcci?n T?cnica de la Reserva encomend? de forma casi
exclusiva al equipo formado por el Guarda Mayor y los Celadores de la Reserva el
control de las poblaciones de lobo de la Sierra, con el fin de asegurar el establecimiento
de la incipiente poblaci?n de ciervo que se pretend?a reintroducir y la recuperaci?n
del corzo y el jabal?, muy escasos por entonces en la zona.
Entre los a?os 1973 y 1992 la Guarder?a de la Reserva captur? aproximadamente
100 ejemplares de lobo, fundamentalmente mediante el empleo de armas
de fuego y cepos.
Las cifra total de animales abatidos puede parecer muy elevada en un principio,
pero es bastante razonable si se consideran la extensi?n de la Reserva, las elevadas
densidades locales del predador, la magnitud del periodo de tiempo a que
hace referencia y la existencia de un proceso abierto de reintroducci?n y recuperaci?n
de varias especies de ungulados silvestres que a medio y largo plazo beneficiar?a
notablemente a la poblaci?n local de lobos.
Entre 1993 y 1997 se dispone de informaci?n muy exhaustiva. Los ejemplares capturados
de forma legal fueron un total de ocho, 2 de los cuales fueron abatidos por la
Guarder?a para controlar da?os; otros 2 se capturaron durante el transcurso de recechos
al corzo o al ciervo y 4 m?s fueron cazados al acecho (subastas). Durante este periodo
se tuvo constancia de la caza furtiva de otros 4 ejemplares dentro de la Reserva.
Adem?s, durante este periodo se constat? la muerte por atropello dentro de la
Reserva de un total de 8 ejemplares (3 fueron arrollados por el tren). Otros 14 ejemplares
fueron atropellados en ?reas lim?trofes, distantes menos de 50 Km del
centroide de la Reserva.
3. Gesti?n de indemnizaciones a los ganaderos
El lobo causa todos los a?os un cierto n?mero de bajas en la caba?a ganadera
de los n?cleos de poblaci?n situados dentro de la Reserva. No son raros, sobre todo
en los meses de oto?o e invierno, los ataques de este c?nido al ganado, fundamentalmente
al ovino y caprino. Ocasionalmente tambi?n puede cobrarse alg?n novillo,
especialmente en el ?rea m?s noroccidental de la Reserva (Baja Sanabria).
La repercusi?n econ?mica de estos da?os es bastante reducida, especialmente
si se consideran las densidades de lobo existentes. La escasa cuant?a de las p?rdidas
es en gran medida atribuible al m?todo de manejo del ganado existente en la
Gesti?n del lobo en la RRC Sierra de la Culebra
191
Sierra, y al celo que en la defensa y atenci?n del mismo evidencian la mayor parte
de los ganaderos locales. Los reba?os no suelen pernoctar en el campo ni ser abandonados
por los pastores, y siempre van acompa?ados por numerosos perros mastines.
Estas actitudes, ya olvidadas en otras ?reas de la Pen?nsula, deber?an ser
primadas en las zonas de gran tradici?n e importancia lobera en aras a asegurar la
futura conservaci?n del c?nido.
Al objeto de situar en su justa medida los perjuicios causados por el lobo en la
Reserva, es ilustrativo comentar que en el a?o 1997 la suma de las ovejas y cabras
perdidas en los ataques verificados (el 90% de los denunciados) fue de 110 cabezas,
es decir, el 0,3% de la totalidad de la caba?a existente durante dicho a?o en los
municipios afectados por la Reserva, integrada seg?n datos oficiales por 34.851 ovejas
y 1.119 cabras (Servicios Oficiales Veterinarios de la Junta de Castilla y Le?n, com.
pers.). (Tabla 1).
Tabla 1
Reserva regional de caza ?Sierra de la Culebra?. Da?os del lobo a la ganaderia (1993-1997)
Hunting Regional Reserve ?Sierra de la Culebra?. Wolf ?s damage againts cattle (1993-1997)
Los ataques al ganado son indemnizados por la Junta de Castilla y Le?n dentro
de la Reserva desde 1986. Desde 1995 la Junta subvenciona totalmente, adem?s,
los gastos derivados de la valoraci?n de los animales muertos por los lobos.
Hay que aclarar que, hasta dicha fecha, el coste del Certificado Oficial exigido al
ganadero para iniciar la tramitaci?n de los da?os (2.500-3.000 ptas. por valoraci?n),
expedido por el veterinario que tasaba las p?rdidas sufridas, deb?a ser abonado
por el damnificado antes de cobrar. Esta situaci?n propiciaba que algunos
ganaderos no denunciaran ataques que afectaban s?lo a una o dos reses (los m?s
habituales en la Reserva), prefiriendo correr con los gastos y evitar as? tener que
A?o
N? de ataques
verificados
N? ovejas
muertas
N? cabras
muertas
N? terneros
muertos
Importe
(ptas.)
1993 10 15 0 1 251.500
1994 25 55 3 0 719.000
1995 55 79 6 0 1.239.900
1996 55 70 4 3 1.189.000
1997 82 103 7 2 1.978.500
Total 227 322 20 6 5.377.900
Galemys 12 (n? especial), 2000
192
adelantar dinero al facultativo y afrontar la reclamaci?n del cobro, bastante sencilla,
no obstante, ya que el ganadero la resuelve sin tener que salir de su localidad
de residencia. Este hecho explica el aumento progresivo de ataques registrados
que se deduce al observar los datos de la tabla.
La certificaci?n de los ataques es competencia exclusiva de la Guarder?a de la
Reserva de Caza, que debe ser avisada por el afectado antes de que transcurran tres
d?as desde que ocurri? el siniestro. Para facilitar los avisos, los ganaderos disponen
desde 1995 de un n?mero de tel?fono dotado con contestador autom?tico, ubicado
en la oficina de la Reserva existente en Villardeciervos, que es revisado todos los
d?as por la Guarder?a.
La Direcci?n T?cnica de la Reserva centralizaba la recepci?n de los informes
elaborados por guardas y veterinarios y bas?ndose en la informaci?n contenida en
los mismos tramitaba las correspondientes Propuestas de Pago de los da?os, que
eran remitidas a Valladolid para su aprobaci?n definitiva.
No se quiere finalizar este apartado sin destacar que la cuant?a de las p?rdidas
ocasionadas por el lobo en la Reserva es muy inferior a la originada por otros factores
incontrolados que no despiertan ni mucho menos tanta pol?mica (epizootias,
atropellos masivos, intoxicaciones, etc.), hecho que ciertos sectores recalcitrantes,
poco o nada representativos de los ganaderos de la Sierra, silencian reiteradamente
cuando plantean protestas desmesuradas por la existencia del predador.
4. Ordenaci?n cineg?tica
En la Sierra de la Culebra se vienen abatiendo lobos desde siempre. En ?pocas
anteriores al establecimiento de la Reserva el lobo era tratado como uno de los mayores
enemigos de las haciendas de los vecinos de la Sierra, siendo posible todav?a
escuchar por boca de varios de sus protagonistas los relatos de las multitudinarias
batidas que se organizaban para darle caza, batidas que llevaban aparejado un complejo
ritual que involucraba los esfuerzos conjuntos de los habitantes de varias localidades
y eran coordinadas por un ?Juez de Lobos?, curioso personaje que, entre
otras atribuciones, ten?a potestad para sancionar a las personas que no colaboraran
debidamente en el desarrollo de las cacer?as.
La creaci?n de la Reserva se tradujo, como ya se indic?, en un incremento substancial
de la presi?n sobre el c?nido en un primer momento. Sin embargo, se puede
afirmar con todo rigor que a partir del comienzo de la d?cada de los 90 la presi?n
sobre la especie alcanza sus m?nimos valores conocidos.
Legalmente, el lobo est? considerado en la actualidad especie cineg?tica en el
interior de la Reserva, al igual que sucede en toda la superficie de la Comunidad
Gesti?n del lobo en la RRC Sierra de la Culebra
193
Aut?noma situada al norte del r?o Duero. El Plan de Caza de la Reserva contempla
desde 1996 poner a disposici?n de los Ayuntamientos que la integran la captura
controlada de varios lobos al a?o. Los cupos autorizados hasta la fecha (dos ejemplares
durante 1996, 1997 y 1998 y tres para el a?o 1999 y el 2000) son muy inferiores
a los propuestos en distintos estudios realizados en la Reserva (Projari S.A 1990,
Barrientos y Vil? 1994).
Las cacer?as, que son realizadas por los cazadores que obtienen este derecho en
las subastas realizadas por los Ayuntamientos adjudicatarios, se realizan bajo la supervisi?n
directa de la Guarder?a y de la Direcci?n T?cnica de la Reserva, que en todo
momento acompa?an a los cazadores durante las pr?cticas venatorias. Los lobos se
cazan mediante acechos o aguardos, lo que permite un estricto control de los lances.
En honor a la verdad, es interesante aclarar que, contrariamente a la idea propagada
entre la sociedad desde ciertos sectores, el m?todo de adjudicaci?n de los
ejemplares (subastas) es competencia exclusiva de las entidades locales existentes
en la Reserva y no de la Junta de Castilla y Le?n, cuyo papel se circunscribe a la
determinaci?n de los cupos aprovechables y la supervisi?n de la caza. Durante los
cuatro a?os que se llevan practicando los acechos, la acreditada pericia cineg?tica
de la Guarder?a ha permitido cobrar 8 de los 9 ejemplares previstos en los Planes de
Caza. El aprovechamiento de esta especie emblem?tica no ha afectado a la din?mica
de funcionamiento de los grupos reproductores, que se mantienen estables.
La caza deportiva del lobo permite que los habitantes de la Sierra,
mayoritariamente reacios a la conservaci?n de la especie, comprueben que los lobos
tambi?n son capaces de generar beneficios, y no solamente perjuicios, como
era opini?n generalizada hasta la fecha.
5. Problem?tica
En la actualidad no se vislumbran a corto plazo graves amenazas para la supervivencia
de la especie en la zona, aunque no debe descuidarse la vigilancia sobre
una serie de factores que pudieran alterar significativamente en el futuro
esta situaci?n:
Incendios forestales: En los ?ltimos a?os varios incendios forestales han asolado
importantes extensiones de terreno localizadas en el interior de la Reserva. Los fuegos
eliminan la cubierta arb?rea y arbustiva y hacen abandonar temporalmente las
?reas quemadas a los lobos y a sus presas potenciales, disminuyendo
significativamente la capacidad de acogida del h?bitat.
Infraestructuras viarias: Los atropellos son, en la actualidad, una de las principales
causas de mortalidad del lobo en la Reserva y su entorno. La carretera N-631, que
Galemys 12 (n? especial), 2000
194
define el l?mite oriental de la Reserva, constituye el vial m?s conflictivo en este sentido,
tanto por la tipolog?a de su tr?fico, como por el hecho de ser atravesado con
cierta frecuencia por los lobos. La construcci?n de autov?as en los aleda?os de la
Reserva puede provocar, en caso de no realizarse medidas correctoras efectivas,
importantes disturbios en la din?mica de desplazamiento de los lobos, que podr?an
ver notablemente imposibilitados sus movimientos hacia el norte y el este
(Barrientos 1995b).
Caza ilegal y veneno: La caza ilegal, aunque no totalmente erradicada, no es un problema
importante hoy en d?a en la Reserva. Los lazos ilegales dispuestos para capturar
jabal?es, muy utilizados en puntos concretos de la Sierra, suponen el mayor
peligro potencial relacionado con la caza furtiva de la especie. El uso de venenos se
considera descartado desde hace a?os.
Da?os a la ganader?a: Con objeto de que no surjan problemas con los ganaderos,
ahora poco importantes, debe mantenerse el actual sistema de tasaci?n y pronto
pago de las indemnizaciones. Ser?a muy interesante establecer alguna medida que,
como consecuencia directa de la existencia de una importante poblaci?n de lobos
en el entorno, primara el mantenimiento de la ganader?a tradicionalmente desarrollada
en la zona, ya que se tiene el rotundo convencimiento de que el ganado no
guardado ser?a prioritariamente seleccionado como presa frente a los ungulados
silvestres, generalmente mucho m?s dif?ciles de capturar para el lobo.
Proliferaci?n del turismo: La tranquilidad actualmente existente en la Sierra, imprescindible
para el mantenimiento de especies como lobo o el ciervo, puede verse
gravemente alterada si no se restringe hasta los niveles necesarios la presencia
indiscriminada de visitantes dentro del monte. La fama de la Reserva como excepcional
zona lobera est? comenzando a atraer cada vez m?s personas, muchas
de las cuales acuden con la intenci?n de realizar observaciones directas sobre la
especie, para lo que no dudan en internarse de forma incontrolada por los m?s
rec?nditos rincones de la Sierra, mediatizando los movimientos de los grupos de
lobos y de sus presas.
Enfermedades: Se dispone de muy escasa informaci?n sobre este tema, debiendo
potenciarse la investigaci?n, especialmente en lo referente a las posibles patolog?as
transmisibles entre c?nidos silvestres y dom?sticos.
Hibridaci?n con perros: No se considera un problema importante en la Sierra de la
Culebra, aunque conviene realizar un seguimiento continuado de su posible incidencia
y controlar la presencia de perros errantes en la Reserva.
Gesti?n del lobo en la RRC Sierra de la Culebra
195
DISTRIBUCI?N ACTUAL DEL LOBO EN LA PROVINCIA DE ZAMORA
Entre 1992 y 1996, la Junta de Castilla y Le?n, a trav?s del Servicio de Vida Silvestre
de Zamora, comenz? a promover una serie de estudios dirigidos a determinar con la
mayor exactitud posible el ?status? poblacional del lobo en la provincia. En las tareas
prospectoras colaboraron, adem?s de t?cnicos y guarder?a forestal (celadores y agentes
forestales), diversos especialistas cuya colaboraci?n se requiri?. En total se localizaron
35 grupos familiares, lo que arrojar?a una poblaci?n que podr?a oscilar anualmente
entre un m?nimo de 105 y un m?ximo de 350 ejemplares. (Vicente y Yanes 1997).
Esta estimaci?n, que no considera grupos de cr?a probables no localizados con
total seguridad (el seguimiento no pudo cubrir con igual intensidad todo el ?rea de
estudio) ni individuos en dispersi?n, es bastante similar a la realizada por Blanco
para el conjunto de la provincia en 1988 (Blanco et al., 1990) y, salvando las diferencias
metodol?gicas, a la aportada por Rodr?guez-Marqu?s en 1976, algo
sobreestimada, sin duda (Rodr?guez-Marqu?s 1976). En base a estos datos, la poblaci?n
zamorana de lobos no parece haber sufrido oscilaciones demogr?ficas demasiado
significativas durante los ?ltimos 25 a?os, y se puede estimar en torno a 40
grupos reproductores.
DISCUSI?N
Las Reservas Nacionales de Caza, denostadas por unos pocos, y desconocidas
por una gran mayor?a, han desarrollado un extraordinario papel en la conservaci?n
del patrimonio natural de nuestro pa?s.
La Ley que regula su funcionamiento, anticip?ndose casi 30 a?os a algunos de
los postulados universalizados tras la Cumbre de R?o, establece un marco dif?cilmente
mejorable para conjugar el aprovechamiento y la conservaci?n de determinadas
especies de fauna especialmente conflictivas en el cada vez m?s desarrollado
mundo en que vivimos; tal es el caso del lobo y de los ungulados que constituyen
sus presas naturales por excelencia.
Los esfuerzos relacionados con el seguimiento de la fauna de la Reserva se han
centrado desde hace varios a?os en el lobo y los grandes ungulados que comparten
con ?l el territorio, ciervo, corzo y jabal?, por considerarse el conjunto integrado por
estas especies el m?s notable valor natural del espacio. Todav?a queda mucho por
conocer sobre la dimensi?n, estructura y din?mica de las poblaciones de la pr?ctica
totalidad de las especies de fauna vertebrada que habitan en la Reserva, por lo
que debe continuarse incidiendo con todos los medios disponibles en esta tarea,
imprescindible para afinar d?a a d?a la gesti?n.
La relativa abundancia de lobos existente hoy en d?a en la Reserva viene favorecida
por una amplia serie de factores, que se resumen brevemente a continuaci?n:
Galemys 12 (n? especial), 2000
196
- Escasa densidad humana (<10 habitantes/Km2).
- Existencia de importantes y densas masas forestales en la Reserva.
- Presencia abundante de especies de caza mayor (ciervo, corzo y jabal?).
- Econom?a rural basada en la agricultura y ganader?a tradicional.
- Escasa animadversi?n de los ganaderos hacia el lobo, al asumir la Administraci?n
con generosidad y relativa rapidez los da?os causados por la especie
dentro de la Reserva.
- Protecci?n espec?fica, derivada de la existencia de la Reserva Regional de
Caza.
- Gesti?n positiva de la especie por parte del personal de la Reserva, que siempre
la consider? un elemento muy valioso de su patrimonio.
- Reciente creaci?n del Parque Natural de Montesinho en Portugal (Tras Os
Montes) y protecci?n estricta de la especie en todo el territorio portugu?s,
donde recientemente el lobo ha sido catalogado como ?especie protegida?.
- Reducida presi?n tur?stica sobre amplias ?reas del espacio natural, en notable
incremento en los ?ltimos a?os.
En la R.R.C. ?Sierra de la Culebra?, la pr?ctica inexistencia de ganader?a extensiva
de tipo bovino y equino, el estricto control ejercido por los pastores sobre los
reba?os de ovejas, la nula presencia de perros asilvestrados, y la existencia de una
Guarder?a espec?fica altamente especializada y relativamente numerosa permiten
afrontar la gesti?n de las indemnizaciones con la solvencia suficiente. Sin embargo,
en la mayor parte de las ?reas que conforman el actual mapa de distribuci?n del
lobo en Espa?a no se dan las circunstancias mencionadas, por lo que la gesti?n de
los pagos puede complicarse hasta l?mites extremos.
El pago de las indemnizaciones de los da?os causados por el lobo sobre la
ganader?a en las ?reas donde habita plantea, en general, enormes dificultades
que poco o nada tienen que ver con la cuant?a econ?mica de las p?rdidas, ya que
derivan fundamentalmente de la ineludible necesidad de comprobar la autor?a
de los da?os. La experiencia ense?a que los pagos indiscriminados o indebidamente
verificados no s?lo no solucionan el problema, sino que agravan la
conflictividad.
Se estima muy acertada la pol?tica recientemente desarrollada en Portugal, que
prima con mayores compensaciones a los ganaderos que demuestran una mayor
profesionalizaci?n en la atenci?n y defensa del ganado (acompa?amiento continuo
de los pastores, mantenimiento de perros de defensa adecuados y en n?mero
suficiente, corrales protegidos, etc.), y llega a reducir enormemente las mismas o
incluso a suprimirlas cuando se demuestra que la presunta ?v?ctima? exhibe una
manifiesta dejadez en sus h?bitos de trabajo.
Gesti?n del lobo en la RRC Sierra de la Culebra
197
En referencia a la desmesurada pol?mica suscitada por la reciente
comercializaci?n de la caza del lobo mediante subastas, se quieren realizar varias
reflexiones.
En primer lugar, hay que advertir sobre el hecho indiscutible de que desde determinados
sectores muy radicalizados en sus planteamientos se ha pretendido descalificar
una medida tomada desde criterios estrictamente t?cnicos con argumentaciones
de car?cter pol?tico, moral o filos?fico.
La caza del lobo mediante acechos o aguardos, tal y como se realiza en la R.R.C.
?Sierra de la Culebra?, no compromete en absoluto la conservaci?n del lobo en este
espacio ni en su entorno, tal y como es reconocido por la gran mayor?a de los especialistas
sobre el c?nido.
Los autores de esta comunicaci?n han podido constatar durante numerosas
ocasiones en el transcurso de su trabajo que la protecci?n estricta de una especie
tan conflictiva para los intereses humanos como es el lobo en zonas donde disfruta
de una favorable situaci?n demogr?fica, provoca un violento rechazo de la mayor
parte de la poblaci?n local hacia la conservaci?n de la fauna silvestre, ya que los
habitantes del medio rural entienden que sus intereses son postergados sin justificaci?n
por culpa de unos criterios de manejo del medio del todo ajenos a su cultura
tradicional.
Por contra, las subastas permiten obtener el m?ximo provecho de un recurso
escaso, aunque perfectamente aprovechable de forma sostenible, al tiempo que
vinculan econ?micamente con la especie a colectivos muy reacios a su conservaci?n
que comparten su h?bitat, generando un motivo para que comience a ser apreciada
por los mismos.
Desde determinados sectores se ha argumentado que la revalorizaci?n econ?mica
del lobo como trofeo traer?a consigo el incremento de la caza furtiva sobre la
especie. A este respecto se puede contestar que si bien es cierto que la puesta en
valor de cualquier bien puede provocar el aumento de la codicia por su posesi?n,
no es menos cierto que tambi?n lleva aparejado el incremento del inter?s concitado
por el mismo, lo que se traduce en un mayor control y vigilancia. Nadie medianamente
informado podr?a considerar actualmente amenazadas las poblaciones
de cabra mont?s de la Sierra de Gredos o Las Batuecas, pese a que los mejores machos
de ambas reservas se subastan en el mercado cineg?tico por cifras millonarias
desde hace muchos a?os.
Adem?s, la argumentaci?n que se comenta queda especialmente fuera de lugar
en el caso del lobo, que ha sido perseguido con sa?a desde siempre. No debe
olvidarse que antes de que se desatase la pol?mica alrededor de las subastas ya se
consideraba por la mayor?a de los autores la caza ilegal como la principal causa de
Galemys 12 (n? especial), 2000
198
mortandad de la especie, atribuy?ndose a dicho fen?meno porcentajes de mortalidad
nunca inferiores al 70% del total de las muestras estudiadas (Blanco et al. 1990,
Barrientos 1994).
Las subastas de acechos al lobo ofrecen a un sector del colectivo de cazadores
la oportunidad de capturar l?citamente con ciertas garant?as de seguridad una especie
catalogada como cineg?tica en la mayor parte del territorio espa?ol seg?n la
normativa vigente. En este sentido, la iniciativa emprendida en la Reserva Regional
de Caza ?Sierra de Culebra? sienta un primer precedente para un ordenamiento racional
del aprovechamiento de las poblaciones loberas a nivel nacional, hasta ahora
explotadas de forma claramente ca?tica y descontrolada. Hay que advertir, sin
embargo, que la caza racional del lobo exige condicionantes muy especiales, especialmente
en lo referente a la magnitud de la superficie de las unidades m?nimas de
gesti?n a considerar.
No se quiere finalizar sin destacar, una vez m?s, que la profesionalizaci?n y
especializaci?n constante del personal que trabaja en la Reserva se considera b?sica
para garantizar ante la sociedad la consecuci?n de los fines perseguidos por la
misma, por lo que se juzga imprescindible continuar con la l?nea de trabajo que
viene desarroll?ndose al respecto. En este sentido, se considera esencial la existencia
de un equipo t?cnico exclusivamente dedicado a dirigir y coordinar las labores
de gesti?n que se llevan a cabo en la Reserva.
AGRADECIMIENTOS
En primer lugar, los autores desean agradecer a la Junta de Castilla y Le?n la confianza en ellos
depositada, as? como los medios cedidos por dicho organismo para elaborar este trabajo. Tambi?n deseamos
expresar nuestra gratitud a todos los especialistas que han colaborado con nosotros durante los
?ltimos a?os en el estudio de las poblaciones loberas zamoranas: Carles Vil?, Miguel Rico, Luis Llaneza,
Javier Calvete, etc. Menci?n aparte merece nuestro amigo y colaborador habitual Luis Mariano Barrientos,
del que tanto hemos aprendido sobre el lobo T?cnicos y Guardas. Para finalizar, queremos destacar que
no nos cabe la menor duda de que una muy significativa parte de la ?culpa? de la situaci?n actual que
disfruta el lobo dentro de la Reserva Regional de Caza ?Sierra de la Culebra? hay que achacarla, sin ning?n
g?nero de dudas, a la actuaci?n de los celadores y agentes forestales que, junto a los autores y los
t?cnicos Pedro Rodr?guez Marqu?s y Jos? Ignacio Regueras, forman o han formado parte del equipo de
la Reserva: Agustina, Alfonso, Carlos C., Carlos Z., Carre?o, Ces?reo, Domingo, Eduardo, Eloy, Enrique,
Evencio, Gregorio, Federico, Jos? Antonio, Manol?n, Manolo, Miguel, Pepe, Pedro, Sabino, Tom?s y Vicente.
Vaya para todos ellos una vez m?s nuestro agradecimiento m?s expresivo.
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